Aún no has convocado a las hadas? Qué esperas para hacerlo!!?
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Anochecer en Nunca Jamas

Era ya de tarde, después de una larga tarde con Campanilla por los bosques de Nunca Jamás, nos tendimos rendidos en el suelo apoyando nuestras espaldas contra los árboles.

Viendo el cielo cambiante de colores, decidimos quedarnos ahí para observar tan delicado espectáculo causado por la naturaleza y la fantástica magia que rodea este perdurable bosque.

Anochecer en los bosques de Nunca Jamas

Y justo en ese momento en que el sol anuncia su partida, y la luna empieza a cumplir su turno, como un silencio que se pierde entre los pensamientos más profundos, escuchamos el canto de las hadas por la noche.

Una armoniosa melodía que en conjunto con los sentimientos hacen una mezcla de fuertes y abrumadores latidos que danzan al compás del corazón.

Hadas de Noche

El Pianista - Primera Parte

Su invento estaba terminado, su único invento, pues él sólo era músico. En los últimos años había intentado combinar magia y música, sus dos principales pasiones. Y por fin lo logró. Había comenzado investigando diferentes materiales para construir un instrumento musical, sus distintas propiedades sonoras y las diversas reacciones producidas al combinarlos unos con otros. Construyó, entonces, un piano maestro.

El instrumento fue hecho de ébano, con finos trazados de paralelas líneas de madera de chopo. Esto hacía que todo sonara perfecto: el ébano otorgaba un sonido cálido y brillante a la vez, y el chopo lo absorbía, lo cual evitaba que el aire se saturara de notas, no permitiendo así armónicos leves pero indeseables. La tapa debía estar siempre abierta para no dar lugar a notas apagadas o retumbando dentro de la caja de resonancia. El fieltro de los martillos estaba hecho con lana de conejo y llama y unas pocas y delgadas fibras de hilo de oro, aunque éstas eran casi imperceptibles.

El “arpa” era impresionante. En lugar de tres cuerdas por cada nota, había cuatro, aún en las más graves, aumentando su sonoridad. Pero no todas las cuerdas eran iguales. Dos (las del centro) eran de un hilo de oro rodeadas por otro de una aleación de aluminio y estaño; mientras que las otras de los costados eran de los mismos materiales pero de forma inversa. Los pedales eran cuatro: el pedal izquierdo, la sordina, el pedal tonal y el de resonancia, con pequeñas modificaciones. El pedal izquierdo funcionaba como el de cualquier piano de cola, sólo que en lugar de dejar de lado una cuerda, dejaba dos. La sordina utilizaba un lienzo especialmente preparado: la trama era una secuencia infinitamente repetida de lino, algodón y oro, todo esto espolvoreado con fino y suave polvo de ámbar báltico. Los dos pedales restantes no tenían diferencias en absoluto.

Pero había una última dificultad: ya tenía el piano, ahora necesitaba un conjuro, una música perfecta que tuviera el mismo efecto mágico que las palabras. Y si bien era famoso por sus increíbles composiciones (era el mejor pianista de toda Europa), había ciertas reglas que estaba obligado a respetar ahora: debía componer en un piano común y corriente en lugar de hacerlo en el instrumento maestro, los compases debían ser compuestos y de dos tiempos, y las hojas y la tinta utilizadas tenían que ser azules.

En primer término, el papel usado sería de una mezcla de celulosa de eucalipto, pino y fibras de seda, con un poco de sulfato de cobre, para darle la tonalidad azul apenas perceptible que requería. La tinta era de carbón y el mismo pigmento que el papel utilizaba. La pluma con que escribiría tenía que ser de ganso, impenetrablemente negra, y debía tener punta de plata.

Y entonces sí, a componer.

Si, Do sostenido, Re, Mi, Fa sostenido. Todas en blancas y ligadas. Esas eran las notas iniciales, la primera introducción de la primera introducción, un intento vano por resumir todo el esplendor de la obra completa.

Continuará…

J. C. Mariotti

El Pescador y la Murdwach

Hace ya mucho, pero mucho tiempo, vivía en el pueblo de Killarney, en la más occidental de las islas Aran, en la bahía de Galway, un anciano pescador, cuya familia, compuesta por su esposa y siete hijos varones, pasaba tantas penurias económicas que muchas veces no hallaban en su casa un solo bocado que llevarse a la boca, por lo que el pobre hombre debía ir a la playa a buscar mariscos con que alimentarlos, cuando las galernas invernales no le permitían salir a pescar con su maltrecho bote.

Pero cierto día en que regresaba al hogar sin haber podido atrapar un solo pez, vio surgir del mar a una hermosa mujer de largos cabellos verdes, que se dirigió a él de esta forma:

Pobre pescador, me entristece verte tan desdichado. Concédeme a tu hijo mayor en matrimonio para mi hija, y yo te ayudaré, y ya no volverán a pasar penurias ni tú ni tu familia.

—No me agrada la idea de darte a mi hijo ahora que, por su edad, ya es casi capaz de ayudarme a mantener la casa.

—Puedes mantenerlo contigo hasta que haya cumplido los veintiún años —concedió la murdwach, pues de una de ellas se trataba—. Pero luego lo llevaré conmigo, y tú recibirás de mí mucho más de lo que él podría darte con su trabajo. De cualquier manera, tú tienes muchos hijos, y puedo asegurarte que estará muy bien con nosotros.

Pensando en el triste regreso a su casa sin un solo pescado para alimentar a su familia, el pobre pescador le prometió a la murdwach que le daría a su hijo mayor cuando cumpliera la edad requerida, y ella le respondió:

—Ahora ya puedes arrojar tus espineles cuando quieras, y obtendrás toda la pesca que necesites. Read More »

Sexto dia fuera de Nunca Jamas | Guerra

Lamentablemente una vez que salimos de la casa de la princesa Kwil caminamos todo el día hasta la noche, donde paramos en un bosquecito a dormir.

El bosque sexto dia

Al principio lo veíamos como un tranquilo bosque pero, al tiempo de estar ahí, empezamos a sentir la tensión del ambiente. Y notamos que un escuadrón de elfos que deambulaban por el puente que cruzaba el río que dividía el bosque. De un lado había humanos, del otro elfos y duendes compartían su lugar.

Al llegar la noche, seguía habiendo movimiento en el bosque. Campanilla y yo suponíamos que se venía algo grande. Algo grande estaba por suceder y realmente era así. Cuando empezamos a caminar por las orillas del río siguiendo el camino que costeaba a una de las montañas, encontramos otro puente que se anteponía a una catarata. En él, unos duendes llevaban caballos que parecían pertenecer a un ejército. Read More »

Quinto y ultimo dia en el castillo dragon

Así es, leíste bien… Quinto y último día.

Seguramente recordarás que estuve atrapado en unos escombros, y después de un agetreado día de escapismo, logré salir y me fui directamente a descansar porque ya era tarde… Enfrenté este quinto día de la mejor manera posible, y bueno… Ahí están los resultados… :)

Este último día, lo voy a dividir en dos etapas. Hoy les hago entrega de la primera etapa…

No te pierdas lo que pasó. Click en el título para leer lo que pasó, o en el siguiente link –> Read More »

Campanilla de paseo por Nunca Jamás

Campanilla ha vuelto

Pero sólo por unos días. No importa. Igual la pasamos bien.

Tenía muchas cosas para contarle. Porque Nunca Jamás cambió mucho desde que se fue.
Esta muy desolado y sin magia.

Campanilla tienes que volver para siempre! No puedes abandonar Nunca Jamás!
No puedes!
Desde que te fuistes los elfos se están portando demasiado mal, salen a robar a las hadas y por eso ningún hada anda por los bosques. Además las hadas se olvidan los conjuros y no saben a quien consultar.
¡Hasta desconfían de mí!
¡Tienes que volver, para siempre!
Además me aburro solo. Nadie quiere jugar, no quieren pasear por los bosques, ¡nadie quiere hacer nada!

Le pregunté también que era lo que estaba pasando, por qué se había ido.
A lo que me respondió:

El capitán garfio ha reunido muchos secuaces y tiene pensado capturar a las hadas de Nunca Jamás para tenerlas de esclavas así con su magia apoderarse de Nunca Jamás para siempre.

Yo salí en busca de Titania para informarle lo que estaba por acontecer, pero no le dio importancia. Le expliqué muchas veces que era algo serio y peligroso. Que no tiene que ser tomado en broma, pero no hacía más que burlarse. Por eso la reté a un duelo mágico.

Yo estaba atónito al escuchar esas palabras salir de la boca de Campanilla. Por eso le pedí más detalles de lo acontecido…

- Pero Campanilla… ¿Cómo puedes retar a un duelo mágico a Titania? ¡Ella es la reina de las hadas!

- Sí, ya lo sé. Pero no importa. Antes está Nunca Jamás. No puedo dejar que Capitán Garfio se apodere para siempre de éste país.
Ella accedió al duelo. Estuvimos peleando por mucho tiempo. ¡Casi dos días y medio!
Ya al final del duelo, yo estaba muy debilitada y precisaba un descanso. Ella también, pero ella no se permitía descansar hasta no vencerme. Y yo no podía dejar de pensar en el futuro de Nunca Jamás. Es por eso que inventé un nuevo conjuro.
Un conjuro de reflexión de conjuros. Como un espejo. Cada vez que ella me atacaba, el conjuro era rechazado por mi y rebotaba hacia ella. Hasta que decidió desistir, viendo que era imposible hacerme daño alguno.

Pero no aceptó ayudarme a vencer al Capitán Garfio y sus secuaces antes que ataquen Nunca Jamás.
Aproveché el momento. Al verla tan agotada, le lanzé un conjuro de amor y le quité la capacidad de volver a hacer magia.
Titania vivirá enamorada del Capitán Garfio. Y vice versa.

- ¡Eso es increíble! Y yo qué pensé que habías ido al mundo real… Pensé que no querías vivir Nunca Jamás en Nunca Jamás!

- ¡Eso Nunca, Nunca Jamás! ¡No podría abandonar este país Nunca Jamás!

- :)

Campanilla ahora debe irse a comprobar que el Capitán Garfio y Titania permanezcan juntos de por vida, así no habrá intromisiones no deseadas ni ataques perversos en Nunca Jamás.

¡Espero haberlos alegrado con la noticia!

Juanpa!

Sin hadas ni elfos, Nunca Jamas está muy desolado

El país de Nunca Jamás pierde magia a gran velocidad.

Ahora, con la ausencia de Campanilla, las hadas parecen desorientadas y se pierden al final de la tarde, cuando el sol se oculta y no vuelven por tres o cuatro días.
Asimismo pasó con los elfos. Fueron desapareciendo y hasta ahora son cinco los que puedo llegar a contar.

Minuncajamas sin magia

Nunca Jamás pierde la magia, de verdad.
Pierde la magia, la pierde…

Si quieren un momento de tristeza, vean el wallpaper que les dejo. Es una fotografía de lo que es hoy Nunca Jamás.

Aprendiendo magia para recuperar al hada Campanilla

Decidido, recuperar a esta hada es necesario.

Me reuní con magos importantes como Merlín, Nicolás Flamel y Cornelius Agrippa, ya que Cormac McArt no se encuentra en su reino actualmente, al parecer se decidió por salir a pasear con su familia que hacía mucho tiempo que no veía.

Empecé por aprender fáciles conjuros, como invisibilidad, teletransportación, y cambio de apariencia.
Pero por más que haya salido a dar una vuelta por Nunca Jamás, no la he visto a esta hada pixie llamada Campanilla.

Pero lo asombroso es que no sólo no la ví, sino que una nota apareció en mi guarida:

No importa cuánto te esfuerces, no aparecerá… No aparecerá.

Esperemos que no haya caído en manos de los elfos gruñones, ya que sería prácticamente imposible recuperarla.

Les seguiré informando de la búsqueda, espero tener resultados pronto…

Cornelius Agrippa

Originalmente llamado Henrique Cornelio Agripa von Nettesheim, este famoso alquimista europeo nació en Colonia el 14 de septiembre de 1486, en una antigua familia de nobles, y falleció en Grenola el 18 de febrero de 1535.
Muchos decían y otros muchos dicen aún hoy que su sabiduría era inmensa y que hablaba ocho idiomas diferentes; y se sabe que tuvo mochos y variados cargos. Empezó a estudiar en la Universidad de Colonia, pero en realidad le fascinaban la magia y la alquimia, temas que desarrollaría en el futuro a lo largo de toda su vida.
Fue profesor en Colonia, Dole y Pavia, y ejerció la medicina en las ciudades de Friburgo, Turín y Colonia. Fue agente del servicio secreto alemás bajo las órdenes de Maximiliano I, y abogado y síndico en la ciudad de Metz. Archivista e historiador, defendió a muchas personas acusadas de brujería y tuvo numerosos enfrentamientos con la Iglesia y con la Inquisición.
Temido y admirado por hombres de ciencia y teóricos, llevó una vida de persecuciones constantes. Fue estudiante del Abad Tritemio, el instructor de Paracelso, en ciertas disciplinas mágicas llamadas Arcano de los Oculto y Alquimia. Mantenía correspondencia con un gran número de estudiantes de su época, como Erasmo y Melachton. Publicó un libro llamado Filosofía Oculta en 1531.
Creía que la magia consistía, en realidad, en el ejercicio de las capacidades espirituales,  que sólo los sabios podían adquirir, logrando un equilibrio justa para acceder a la realización espiritual y personal. Avalaba la creencia de los cuatro elementos, y fue el primero en usar el término geomancia, disciplina mágica de la que había hablado Hermes Trismegisto, segú cuenta la historia, por intercesión del Arcángel Gabriel.
Su fama se debe a que se lo considera fundador de la Fraternidad Rosacruz.
Murió estando en prisión, por grandes deudas, y en una pobreza absoluta; no obstante, sigue siendo inmortal gracias a su fama de mago.

Nicolás Flamel

Ese famoso alquimista francés es uno de los más conocidos. Nació aproximadamente en el año 1330, en la ciudad de Pontoise, Francia.

Su familia pertenecía a la clase media baja; otras fuentes mencionan que su familia era muy pobre. Sin embargo, pronto aprendió a leer y a escribir en su lengua natal y algo de latín gracias a un monasterio de monjes benedictos.

Comenzó a trabajar como escriba bajo las órdenes de Ámese Gobert, y luego de un tiempo consiguió un cargo en un bufete en que se desarrollo como jurado, abogado, escriban y librero. Este bufete que tenía como símbolo la flor de lis, estaba ubicado cerca de la iglesia Saint Jacques La Boucherie, de la que hoy sólo perdura la torre Saint Jacques. Allí se dedicó a llevar la contabilidad de pequeños comerciantes, redactar cartas y copiar manuscritos.

Una noche, un ángel se le apareció en sueños y le mostró un libro con tapas brillantes, como si fueran de cobre. Flamel estaba a punto de leerlo cuando se despertó. Alrededor del año 1357, entró un hombre en su despacho y le ofreció un libro encuadernado en cobre. Inmediatamente recordó el sueño que había tenido. Lo compró por la suma de dos florines.

Este famoso libro estaba firmado por un tal Abraham el Judío, y en su primera página se encontraba una maldición para todo aquel que se atreviera a leerlo sin ser sacerdote o escriba.
Nicolás Flamel se encontraba entre estos últimos, por lo cual comenzó a leer. Ahora se dice que el libro contenía tres cuadernillos de siete h ojas cada uno, es decir, un total de 21 páginas.

Durante muchos años intentó, con la ayuda de su esposa de nombre Pernelle (otros dicen que se llamaba Perrenelle), descifrar el manuscrito.
Rigurosamente, cada tarde, al volver del bufete, se sentaba a estudiarlo. Luego de mucho tiempo perdió las esperanzas y lo abandonó, aunque nunca lo sacaría ni de su mente ni de su corazón. Leer la entrada completa.