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Pack de Imagenes - Dragones

Este es un regalo de mi parte para ustedes, que me visitan siempre :)

¡Qué lo disfruten!

EL DRAGÓN DE LOUGHNEY NA ANGÛ

En aquellos tiempos remotos en que los dragones aún caminaban y
volaban sobre la tierra, existía un pequeño lago, cerca de la aldea
de Thullagan, a orillas de la Donegal Bay, cuyos habitantes llamaban
Loughney na Angû (Laguna de la Serpiente), ya que se encontraba
dominada por un gigantesco reptil volador, cuya presencia aterradora
tenía asustada a toda la población. La fiera asolaba toda la cuenca del
río Erne, desde Kilmeashill hasta Moghurry, y el jefe del clan de esa
zona no sabía cómo librarse del maligno animal. Hasta el aliento del
dragón resultaba mortal y sus profundas inspiraciones eran tan violentas
que podían succionar al interior de su boca un caballo con su jinete que
se encontrara a cinco kilómetros de la laguna.
Desesperado, el rîgos envió emisarios a la corte del Rey de los Cinco
Reinos, regente de Munster, Leinster, Connaught, Meath y Ulster, para
ver si podía enviar a algún gran guerrero que eliminara a aquel demonio
que, si las cosas seguían así, pronto no dejaría viva una sola familia en
la región de Tyr Connhall.
Los emisarios se pusieron en marcha, y no quieran saber las
vicisitudes y las dificultades por las que pasaron hasta que llegaron a la
corte principal. Allí fueron recibidos amablemente por el rey, pero pronto
comprendieron que éste no estaba muy convencido de mandar a nadie a
enfrentar al dragón, pues la hazaña se presentaba tan peligrosa que no
quería arriesgar a ninguno de sus soldados. Sin embargo, entre los
hombres de armas de la antigua Erín nunca faltó el coraje ni el espíritu
de aventura, y la sangre tundente de sus jóvenes guerreros se impuso
finalmente sobre la prudencia, y tres de ellos dieron un paso al frente,
aceptando el reto: O’Loughlinn, O’Bryan y MacNeigh, los cuales, el
primero de ellos especialmente, estaban tan impacientes que todos
clamaban por ser el primero en enfrentar a la bestia.
Sin embargo, y a pesar de todo su entusiasmo, el día anterior a la
salida, O’Loughlinn sintió un fuerte dolor en el pecho, complicado por un
regusto amargo en la boca, y declaró que no se encontraba en
condiciones de afrontar un viaje tan largo y, sobre todo, tan peligroso; y
realmente, el joven se sentía —y se veía— tan mal, que nadie dudó de
su afirmación.
Pero dio la casualidad de que el muchacho tenía un hermano, un
mocetón tan grande como inútil, que en su vida había hecho nada más
complicado que llevar las vacas a pastorear, o segar el forraje para el
ganado de su padre. No obstante, el chico tenía su orgullo, y al ver que
su hermano no podía cumplir con la promesa empeñada, decidió
defender el honor familiar, y se dirigió al rey diciéndole:
E
—Mi señor, mi familia se sentiría deshonrada de por vida si Su
Majestad no me deja partir en lugar de mi hermano, a luchar contra el
dragón.
El monarca miró al joven como si de repente le hubieran brotado
cuernos y una cola, pero la mirada inocente y honesta de éste pareció
tranquilizarlo, por lo que le dijo:
—Está bien, ve con Dios, y que Él te proteja, pues vas a emprender
una travesía muy peligrosa. Después de todo —agregó el rey, David era
más pequeño que tú y mató a Goliat sin otra cosa que una honda y una
piedra.
Y así los tres aventureros iniciaron su camino, cruzando valles ríos y
montañas, hasta que llegaron a Ballintrah, en las laderas de las Upper
Scardans, justo a orillas de la Loughney na Angû. Desde allí otearon la
laguna con sus catalejos y pudieron ver en la lejanía la figura del
dragón, tendido en la orilla, haciendo la digestión después de haberse
comido a un grupo de soldados galeses que tuvieron la osadía de pasar
cerca de su cueva.
—Bueno —dijo entonces Patrick, que así se llamaba el joven
hermano del que no había podido venir—, ahora, si no os parece mal, yo
voy a ser el primero en probar suerte, ya que, si caigo en el intento, no
se habrá de perder gran cosa.
Pero los demás caballeros no le iban en zaga, en valentía ni arrojo,
así que ninguno de ellos dio el brazo a torcer, de modo que tuvieron que
dejarlo librado a la suerte sacando tres palitos que, efectivamente,
señalaron a Patrick como quien debería enfrentar primero al dragón.
—Ya que me ha tocado a mí, ayudadme con los preparativos —dijo
entonces el joven—, pues quiero aprovechar que ese condenado está
dormido y terminar de una vez por todas con él.
Los otros hicieron lo que les pedía, y hacharon varios árboles y con
sus ramas hicieron carbón de leña, con el cual llenaron una gran bolsa
de cuero. A continuación, el joven aventurero se metió en ella sobre el
carbón, armado con un afilado y enorme cuchillo de caza, y los demás lo
taparon luego con más trozos de leña. Antes de cerrar la bolsa, el mozo
se dirigió a sus compañeros diciéndoles:
—Ahora, subid a la cumbre más alta de las Scardans y mirad
atentamente hacia la ribera opuesta de la Loughney na Angû; si dentro
de tres horas veis una nube de humo cerca de la orilla, encended
vosotros también una hoguera, y eso le indicará a todo el reino que el
monstruo ha muerto. Entonces podréis marchar junto a nuestro rey, y
contarle lo que ha sucedido.
Así lo hicieron sus compañeros, y llegaron a la cumbre justo a tiempo
para divisar al dragón que se estiraba y se desperezaba, después de
haberse despertado de su siesta. Pero inmediatamente comenzó a
ventear la brisa que bajaba desde las montañas hasta que, cuando hubo
volteado su espantoso hocico hacia el oeste, comenzó a aspirar y aspirar
de una manera incontenible, haciendo que la bolsa y todo su contenido
volara directamente hacia sus fauces. Entonces el monstruo abrió su
enorme boca y la bolsa que cruzaba el aire como una flecha, le golpeó el
paladar con tanta fuerza que estuvo a punto de derribarlo, pasando
luego por su garganta hasta alojarse en su estómago. Y cuando Patrick
se percató de que ya estaba en el vientre de la fiera, salió de la bolsa y
comenzó a asestar puñaladas a diestra y siniestra, haciendo que el
dragón se retorciera de dolor y se echara a rodar en dirección a la
laguna. Pero el dolor se hacía cada vez más intenso, y en el preciso
instante en que el animal iba a precipitarse al agua dando volteretas,
Patrick terminó de rasgarle el vientre y salió rodando del interior,
cayendo sobre la suave hierba de la ribera.
Sin perder tiempo, el joven encendió una hoguera y, poco después,
un fuego similar comenzó a arder en la cumbre más alta de las
Scardans, al que no tardó en seguirle otra en el Monte Leinster, una
más en las Black Hills y luego otra y otra, hasta que parecía que todas
las colinas de los alrededores estaban en llamas.
Pero el valiente joven, que era muy devoto, además de osado,
decidió mostrar su gratitud al cielo edificando una iglesia, y comenzó a
elevar una plegaria, a fin de que el Santo Patrono le indicara el lugar
adecuado para hacerlo. Luego se echó a dormir para descansar de la
larga jornada y tuvo un sueño que consideró premonitorio. En él vio dos
patos que pasaban volando y los siguió cuando cruzaron el Keeran
Bridge (puente Keeran) y cuando pasaron volando por sobre la colina de
Templeshambo. Al terminar de atravesarlo, las dos aves descendieron
del otro lado, una en cada margen de un arroyo, así que el joven hizo
construir un monasterio en la orilla más alejada y un convento de
monjas en la más cercana.
Son muy pocos (por no decir ninguno) los lagos o lagunas de Erín
que no tengan una leyenda de un dragón o una serpiente gigantesca, la
mayoría de los cuales se cuentan como que han sido destruidas por Finn
McCumhall o por alguno de los antiguos santos cristianos que llegaron a
Irlanda en sus misiones de catequización, como San Jorge, matador del
famoso dragón de dos cabezas.

Segundo dia fuera de Nunca Jamas

Seguramente habrán esperado ansiosamente para saber que nos ocurrió a Campanilla y a mi.

A decir verdad, por fuera no notamos ningún cambio. Pero realmente fuimos renovados espiritualmente, o eso parece.

Completamente llenos de vida, Campanilla y yo corrimos por los bosques. Jugamos por mucho tiempo, hasta que oscureció. Pasamos la noche en los bosques, y al otro día, bien temprano, partimos nuevamente.

Nos detuvimos en una cascada para asearnos y beber un poco.
Luego la descendimos, y nos detuvimos en el lago que se formaba con la caída del agua que la atravesaba.

Encontramos un pequeño dragón de un fuerte color verde que estaba haciendo lo mismo que nosotros. Viajaba.
Iba en busca de algo. Continue reading ‘Segundo dia fuera de Nunca Jamas’

Mitos y leyendas de Dragones - eBook

Queridos amigos que se vienen hasta Nunca Jamás a visitarme.

Hoy les dejo un regalo del que no les había contado ni anticipado antes. Cuando estuve en el castillo Dragón, entre las cosas que había en la bolsa, estaba este libro de leyendas de dragones que hoy mismo les regalo.

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Rescatando a Campanilla y vuelta a Nunca Jamas

Yo confiaba en que Merlín recordara sus hechizos, de esta forma desencantaría a Campanilla y volvería a estar conciente.

Tras unos minutos en vano, Merlín logró recordar el hechizo para desencantar a un hada. Aplico su hechizo a Campanilla, y ella despertó.
Pero al parecer a Macroth no le gustó nada, empezó a dar vueltas alrededor nuestro hasta que derrepente lanzó una bola de fuego en dirección hacia nosotros. Campanilla no entendía nada, pero de igual forma corrió con nosotros hasta el interior del castillo.

Marldhoc apareció entre el fuego que aquel dragón había lanzado.

Comenzaron a pelear nuevamente pero mucho más fuerte…

Nosotros corrimos hacia el interior del castillo para refugiarnos de los dragones que luchaban. Hubo un momento en el que creí que nunca saldríamos de ahí, ya que los ruidos provocados por la pelea eran muy fuertes y tan agobiantes que deseé nunca haber ido a ese lugar. Pero mientras pensaba eso Campanilla me tomó de la mano y me hizo olvidar todo lo que estaba pensando…

- Estaremos bien -me dijo.
- Eso espero.

Cuando los ruidos cesaron salimos afuera para ver que había sucedido, y nos encontramos con que ninguno de los dragones se encontraba… Entonces pensamos que era un buen momento para volver, pensamos…

Un fuerte sonido se emitió dentro del castillo, y todos volteamos para ver que estaba pasando… Ahí estaba ese dragón negro, malo y peligroso. Muy furioso se encontraba. Pero no bastaron ni cinco segundos para que nuestro dragón atacara de forma completa el castillo. Golpeandolo y soltando fuego por sus fauces hasta incendiarlo completamente, y luego de eso huyó.

Ataque al castillo

En ese momento pensé que nos pasaría a buscar para llevarnos de vuelta a Nunca Jamás, pero no fue así…

El dragón se fue.

Una explosión a cincuenta metros nuestro fue lo que bastó para empeorar las cosas, el dragón negro estaba vivo todavía, resurgía entre las llamas y se dirigió hacia nosotros para atacarnos, pero inesperadamente voló en dirección de nuestro dragón.

Entre las llamas

Juro que nunca sentí tanto miedo.

Para cuando ya se había empezado a aclarar el día, salimos al exterior del castillo, que ya estaba apagado al poco tiempo de la explosión que había sonado el día anterior.

Creo que salir al exterior fue una de las peores opciones que teníamos ese día… Cuando salimos nos encontramos con el dragón negro, el malo, llamado Macroth, en frente nuestro. Mientras yo lo distraía, Campanilla lo paralizaba y Merlín decidió por atacrlo de cerca.

Ataque a Macroth

Finalmente Campanilla logró paralizarlo completamente antes de que Merlín lo atacara, entonces decidimos abandonar de una vez por todas este Castillo que ya me tenía muy cansado.

El problema era cómo escapar, porque quedaba lejos de Nunca Jamás y la teletransportación de Merlín no abarcaba tanta distancia, y mientras más lejos sea, más riesgos se corren en perderse en tiempo y espacio. Entonces como por arte de magia, un dragón blanco apareció en el cielo, nos hizo una seña de que subamos a él y nos dijo “apúrense!”.

El Dragón no nos quiso decir su nombre, dijo que no importaba. Y de hecho, en un momento así, muy poco me importaba saber su nombre.
Para ese entonces Macroth había despertado, y estaba muy alarmado al no vernos y empezó a destruir el castillo. Nosotros nos paramos en una montaña que se encontraba en el mismo lugar donde yo había parado antes de llegar al castillo con el dragón que me había llevado.

Dragon blanco

No nos podíamos perder semejante espectáculo.

Seguimos camino y en poco tiempo ya estabamos de vuelta en Nunca Jamás.

Ves Campanilla, el mundo de los dragones no es como lo pensabas:

Dragones como los pensaba Campanilla

Espero que hayan disfrutado de esta aventura en el mundo dragón, tanto como yo no la disfruté, me asustó mucho…

Quinto dia [Segunda parte]

Una vez que estabamos en el castillo invisible, Merlín y yo nos aventuramos a encontrar a Campanilla.

Si el primer castillo era atormentador, entonces este es horripilante. En este nuevo castillo hay dragones hasta abajo de las baldozas del suelo.

Atravesamos la puerta principal, a la que le seguía un largo pasillo con unas puertas de madera oscura y unas barras de acero de forma horizontal que parecían muy fuertes, muy altas, a ambos lados. En la segunda puerta me detuve a observar de cerca la seguridad de la puerta. Parecía que ahí dentro guardaran algo muy valioso, o algo que no debería conocerse, o bien podría estar Campanilla en cualquiera de esas habitaciones cerradas por esas puertas.
Saqué mi espada casi por instinto e intenté romper una de las puertas con un fuerte ataque, pero no le hice ni un rasguño. Nada.

Merlín me advertió que no intente abrir ninguna puerta, porque podría haber cualquier cosa, o podría haber algún hechizo para el que abra esas puertas.
Entonces entendí, y seguimos por el pasillo. Continue reading ‘Quinto dia [Segunda parte]‘

Buenas y malas noticias

Antes que nada me gustaría pedirles perdón a los que vinieron en estos días esperando las nuevas noticias, que no he publicado. El motivo es que en el castillo dragón no hay wi-fi… :P

En fin…

Como les conté antes, con mi nueva espada y con todo un día por delante, salí a buscar a Campanilla.

Voy a tratar de ser lo más expresivo posible porque fueron días muy agitados estos.

El segundo día comencé a buscar a Campanilla y fui sorprendido por una manada de dragones que se habían enterado de mi presencia en el castillo y estaban reunidos planeando el ataque para impedirme reencontrarme con Campanilla:

Reunión de Dragones

El tercer día fue un tanto más complicado…

Los dragones me siguieron durante cuatro o cinco horas sin atacarme, para luego sorprenderme con un ataque sorpresa que destruyó una parte del castillo y quedé encerrado entre los escombros que formaban las paredes de una amplia sala, que antiguamente podría haber sido un gran comedor o algo similar.

El cuarto día estuve intentando salir con vida de los escombros. Practicamente estuve un día y medio atrapado por los escombros. Cuando logré salir ya era de noche.
Regresé a la habitación en la cual pasé la primer noche para descansar…

Ahora hay que enfrentar un nuevo día…

Segundo día en el Castillo Dragon

Después de una noche temerosa, con mi nueva espada tan poderosa como la excalibur, me sumergí en una expedición con la idea de encontrar donde está Campanilla.

El primer pasillo lo superé tranquilo, sin problemas. Pero cuando me adentré en el segundo, me desvíe hacia la derecha, el lado contrario a donde se encuentra la habitación donde pasé la noche. Y después de caminar un sendero largo y oscuro, me encontré con pozo. De  hecho, me lo encontré abajo… Me caí.

Cuando levanté la cabeza me sentí perdido. Muchas luces que venían de antorchas, caminé en la única dirección disponible. En el momento que empecé a ver el sol que se colaba entre unos huecos que quedaban entre las rocas que formaban las paredes y el techo del pasillo, corrí para ver si encontraba una salida. Fueron unos agotadores 10 minutos hasta llegar al lugar en que entraba directamente la luz del sol. Pero ver el sol no era mi principal preocupación…

Cuando vi lo que me esperaba casi olvido todo, y quise escapar, pero recordé que estaba ahí buscando a Campanilla:

 Buscando a Campanilla en el Castillo Dragon

Cuando me preparaba para dar un ataque, identifiqué al Dragón. Era el que me había traído.  Es por eso que no nos enfrentamos…

Me guió por un camino hasta llegar a otro laberinto… Me dijo que si me perdía, el me ayudaría a continuar mi búsqueda.

Sigo buscando a Campanilla.

Por otra parte, Merín encontró un conjuro para tranquilizar a estas criaturas, los dragones.

Mañana les dejo más noticias.

Dentro del castillo Dragon

¡Después del viaje hacia el Castillo Dragón, por fin llegamos!

El Dragón me dejó en una roca próxima a la puerta principal, la cual estaba muy bien ornamentada con unas grandes columnas que representaban a dos dragones en medio de una batalla. Puedo afirmar que era muy estremecedora la columna, y más sabiendo que tranquilamente un dragón podría atacarme en cualquier momento. Fue escalofriante.

Decidí dejar todas mis alucinaciones de una vez por todas y entrar, dejando todo el pasado atrás. Se que puedo morir en esta aventura, pero hago todo para recuperar al hada Campanilla. Arriesgo mi vida y todo Nunca Jamás por ella. Dejo todo atrás, todo.

Mientras caminé un largo pasillo cubierto por una gran alfombra roja e iluminado por unas antorchas en forma de cabeza de dragón. Estaban cada diez metros aproximadamente, por lo que no había problemas para ver, encontré una habitación completamente vacía, pero para llegar tuve que bajar a un sótano, y de ahí bajar otra escalera hasta llegar a unos pasillos esta vez más precarios. Una vez en el pasillo que me llevaba por un sendero oscuro me topé con un final, del cual salían dos caminos. Uno hacia la derecha y el otro al extremo opuesto, la izquierda.

Fui hacia la izquierda, bajé unas escaleras construidas por rocas y metales preciosos y encontré por fin la habitación. Y no creo que algún dragón pueda encontrarme fácilmente en este rincón del inmenso castillo, o por lo menos eso espero.
No hay mucho en la habitación, pero no preciso nada, ya que no pretendo estar mucho tiempo este castillo.

Después de tranquilizarme un poco, y perder las taquicardias, me recosté a descansar, pero quedé tendido por cuatro horas. Desperté por un ligero movimiento en el cofre donde duermo, el ruido de las monedas de oro me despertó. Ya desvelado, me levanté queriendo saber si había amanecido ya. Al asomarme por un gran ventanal el cual se ocultaba detrás de una lujosa cortina negra, veo… ¡UN DRAGÓN!

Dragon acuático¡Un dragón acuático se acercaba a mi habitación!
Sentí un fuerte dolor en el pecho, provocado por los fuertes latidos cardíacos. Cerré los ojos y pedí ayuda a alguien que pudiera escucharme. Merlín acudió mágicamente a mi habitación:

- ¡Merlín, tenés que ayudarme! Haz algo con es dragón…
- Tranquilo… No te hará daño. Vigila el castillo nada más. Por eso es muy importante que no intenter robar algo, o destruir algo, porque ahí sí se enfadará y nos veremos en problemas.
- Igual Merlín, tengo miedo. Mucho miedo.

Merlín comenzó a decir unas palabras que me resultaban conocidas. Cinco segundos más tarde, yo caí en mis rodillas y si no hubiese tomado una suave manta, donde reposé mi cabeza, me hubiese golpeado muy fuerte.
Merlín me había lanzado un conjuro para dormir.

Dos horas más tarde, desperté. Merlín seguía ahí, en la habitación. Parecía que planeaba algo, o por lo menos eso demostraba su expresión de concentración en su rostro.

“Pequeño Principito, llegó la hora.” me dijo, y me brindó una espada.
“Con esta espada, no temás. Es muy poderosa.”

Sí, le dije. Pero voy a tener miedo de todas formas.
Para mi no es algo habitual tener que enfrentarme con dragones. Ni mucho menos. Ni si queira quiero enfrentarme con dragones, pero no me queda otra alternativa.

Así fue como pasé la primer noche en el castillo dragón.
Ahora me estoy marchando de la habitación, en busca del hada campanilla.

Adentrando al Castillo Dragon

Se que estuve muchos días sin informarle como va esto de recuperar a Campanilla, pero esto es más peligroso de lo que parece.

Después de parar en una roca con el dragon que me lleva, nos decidimos a dirigirnos hacia el castillo.

Pero la expedición comenzó a la madrugada, en lugar de la tarde como se ve en la foto, y descubrimos que además de los dragones que ya habíamos visto, hay un dragón acuático que lo protege. Un dragón acuático guardián.

Por el momento nos estamos refugiando muy cerca del castillo.




Creado por Juanpa!.