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Tag Archives: amor

El amor en rojo

Loemos a los dioses
Y que las retorcidas volutas de
nuestro incienso trepen a sus narices
desde nuestros benditos altares

James Joyce, Ulises

Las nubes se deslizaban a sus costados. Estaba volando y de eso no había dudas. Cuándo había perdido su forma humana era un episodio que se le había escapado.
La brisa le azotaba los párpados de membrana fina. Se sentía extraño no tener dedos. Observó sus extremidades, estaban cubiertas de un blanco plumaje. ¿Qué pájaro sería? Un cisne quizás; pero ¿por qué recordaba ser hombre?
A sus costados otros cisnes en los que no había reparado volaban en una formación casi perfecta. ¿Cómo había llegado a asumir. esta forma? Trató de buscar en su cerebro, ahora más pequeño, el último recuerdo de su vida de hombre.
Se vio subido a un carro. El olor de la sangre, no sabía si propia o ajena, se percibía cada vez más fuerte. ¿Habría muerto? ¿Sería víctima de un encantamiento ? Read More »

La bella Janet y el príncipe Sith

Según cuenta la leyenda, Lady Janet, hija de un ahora anciano rîxs de la región de Connacht, en la verde Erín, era una hermosa joven que residía con sus padres en su castillo de Drumooggy, en las márgenes del Lough Corrib. La princesa, quien a sus jóvenes 17 años aún no había conocido la embriaguez del amor, se dirigía, en una ocasión, a visitar a su hermana, que por ese entonces residía con su esposo, Señor de las Islas Remotas (Hébridas), cuando encontró junto a la fuente de Cauterhaugh a un sith que había sido malherido de un flechazo en el cuello por un malvado cazador. Leer la entrada completa.

Amor eterno

Esta historia se cuenta en cada rincón de Nuncajamás.

Todo aquel que haya pisado alguna vez Nuncajamás tuvo que haber escuchado de esta historia.

Weltymet, hada de los bosques encantados, siempre estuvo enamorada de un elfo llamado Limpus Har.
Un día, siempre el día menos pensado, entre los árboles, Weltymet pudo divisar la figura de Limpus Har entre los demás elfos. Y como si fuera suficiente, Limpus se acercaba hacia donde Weltymet se encontraba.
Weltymet nunca había sentido tanta ansiedad como en ese momento en el que su principe azul se acercaba. Al estar demasiado cerca ya, Limpus se agachó para recoger una moneda de oro, dio la vuelta, y volvió con los demás elfos.
Weltymet se sintió decepcionada, el elfo nunca la había visto, o peor aún. Si la había visto, la había ignorado.
Weltymet huyó despavorida a su refugio, atravesando sueños y sentimientos de frenesí fundidos con la más triste amargura. A unos pocos pasos de su hogar, encontró el broche dorado con el que sujetaba sus largos rizos claros.
El broche no era un broche más, ése era especial.
Estaba encantado.

“Quién toque este broche, tenderá el resto de sus días ahogado en la más profunda esencia de amor a quien le pertenezca el broche”

Weltymet en ese momento supo que Limpus Har no había encontrado una moneda de oro, sino que era su broche. Pero desconfíaba, hasta que la luna esa noche, como las demás salió a contemplar el país de Nuncajamás.
Al asomar los primeros brillos, Weltymet oyó un debil, pero enternecedor sonido. Parecía el canto de sirenas de altamar, sólo que un poco más grave.
Al no soportar la curiosidad Weltymet salió a ver quien provocaba el canto.
-Nada. No hay nada.
Weltymet, triste, asiente con la cabeza y se posa junto a un árbol. Cuando derrepente Leer la entrada completa.