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Después de una noche temerosa, con mi nueva espada tan poderosa como la excalibur, me sumergí en una expedición con la idea de encontrar donde está Campanilla.
El primer pasillo lo superé tranquilo, sin problemas. Pero cuando me adentré en el segundo, me desvíe hacia la derecha, el lado contrario a donde se encuentra la habitación donde pasé la noche. Y después de caminar un sendero largo y oscuro, me encontré con pozo. De hecho, me lo encontré abajo… Me caí.
Cuando levanté la cabeza me sentí perdido. Muchas luces que venían de antorchas, caminé en la única dirección disponible. En el momento que empecé a ver el sol que se colaba entre unos huecos que quedaban entre las rocas que formaban las paredes y el techo del pasillo, corrí para ver si encontraba una salida. Fueron unos agotadores 10 minutos hasta llegar al lugar en que entraba directamente la luz del sol. Pero ver el sol no era mi principal preocupación…
Cuando vi lo que me esperaba casi olvido todo, y quise escapar, pero recordé que estaba ahí buscando a Campanilla:

Cuando me preparaba para dar un ataque, identifiqué al Dragón. Era el que me había traído. Es por eso que no nos enfrentamos…
Me guió por un camino hasta llegar a otro laberinto… Me dijo que si me perdía, el me ayudaría a continuar mi búsqueda.
Sigo buscando a Campanilla.
Por otra parte, Merín encontró un conjuro para tranquilizar a estas criaturas, los dragones.
Mañana les dejo más noticias.
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