Ya conoces los distintos tipos de hadas?
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Category Archives: dragones

La leyenda del dragón del oro

Pocos eran los guerreros que regresaban de aquella montaña. Famosa por la gran concentración de oro en las aguas de los ríos que de ella fluían, la montaña Blau, ahora desaparecido, era el centro de aquel reino rico y poderoso. Si bien, todos quienes disfrutaban de las riquezas de los arroyos buscaban en los pequeños rápidos lejos de la montaña, no faltaban aquellos que superaban el miedo popular y escalaban en busca de la fuente principal de oro. Nadie tenía buena suerte, y si la tenía, no se sabía.Un día, después de largas deliberaciones, el rey, con un poco de motivación de su consejero, decidió enviar a dos hombres, que demuestren especial valor, a la cima de la montaña. Al día siguiente, cualquier varón mayor de 20 años podía presentarse para ser seleccionados hasta llegar al reducido número de dos hombres. El ganador tenía derecho sobre la mitad del oro que consiguiera. No obstante, sólo una persona se presentó: un pobre viejo, encorvado, y cuyo caminar era ayudado por un bastón de cedro. El consejero creyó conveniente disponer de dos soldados que acompañaran y ayudaran al anciano.Nublado fue el día en que partieron. Dos hombres bien armados, de postura firme y aspecto saludable y otro que parecía haber cargado sobre sus hombros docenas de kilogramos todos los días. El primer día fue bastante callado y tranquilo. Sólo conversaciones ocasionales, principalmente vinculadas con el tiempo del día próximo. Al caer la noche, acamparon justo antes de que el terreno comenzara a elevarse. Si bien el anciano durmió muy plácidamente, los soldados se turnaron para hacer guardia.La segunda jornada fue más dura para los soldados, pues habían comenzado a subir la montaña. Y a pesar de su aspecto, el anciano demostraba cierta gracia; caminaba sobre la montaña aún mejor que sobre el suelo llano de la ciudad.Al cabo de cuatro días, llegaron a la parte de la montaña donde se formaban los ríos, donde, se suponía, se encontraba la fuente del oro. El fluir del agua había tallado antaño numerosas cuevas frías, amplias y oscuras. Pero no había señal alguna de oro; ni una moneda, ni un pequeño trozo, ni un destello dorado. Entonces, ¿de dónde provenía el oro?Cansados de buscar, los tres hombres, el anciano con el aspecto habitual y los soldados increíblemente cansados, fueron a refugiarse a una cueva. Al principio todo se encontraba a oscuras; encendieron una antorcha y ahí lo vieron, un enorme dragón dorado que parecía bastante viejo. La bestia levantó la cabeza para ver a sus visitantes, y luego volvió a posarla sobre sus patas delanteras.Daba realmente lástima, allí, tan enorme, tan viejo, tan enfermo. Los dos soldados estaban realmente aturdidos, y bastante interesados por el enorme tesoro que el dragón guardaba bajo su vientre. El anciano se acercó lentamente a la bestia y le acarició la articulación de una de las piernas traseras. Los dos individuos de la milicia tomaron rápidamente sus espadas y se acercaron al dragón con la intención se darle muerte. Entonces el viejo, advirtiendo en la acción de los soldados, levantó su bastón, pronunció algunas palabras y volvió a bajarlo con ímpetu. Inmediatamente, los dos hombres quedaron inmovilizados.El viejo volvió a acariciar a la bestia, tomó un pequeño papel de dentro de su mugrienta túnica y dijo unas palabras extrañas, inmediatamente, el dragón recobró la vitalidad, el aspecto de juventud que seguramente había tenido hacia siglos. Entonces se levantó, dejando al descubierto la totalidad del tesoro. Copas de oro, espadas, anillos, monedas y miles de artículos del metal precioso por excelencia reposaban sobre el piso de la cueva. Luego, con unos cuantos empujones de su brazo, dejó caer todo el oro por la ladera de la montaña, hasta que se escuchó un chapoteo a lo lejos. Luego, el viejo le dio la vuelta al papel, y leyó las palabras allí escritas. Inmediatamente, y al igual que ocurrió con el dragón, recobró su estado de juventud.Hizo una reverencia al animal, el cual se la retribuyó, y se fue, dejando a los dos soldados allí, asustados, y sin poder moverse.

Paseo por Nunca Jamas

Supongo que se habrán cansado de leer historias universales, por eso hoy les voy a mostrar que hay por Nunca Jamás.

Hoy por hoy lo que más se ve en Nunca Jamás son conflictos de humanos y dragones.
Si bien siempre se consideraron enemigos, hay chamanes que rompen con lo establecido y hacen pactos con dragones y se llevan muy bien. Read More »

EL DRAGÓN DE LOUGHNEY NA ANGÛ

En aquellos tiempos remotos en que los dragones aún caminaban y
volaban sobre la tierra, existía un pequeño lago, cerca de la aldea
de Thullagan, a orillas de la Donegal Bay, cuyos habitantes llamaban
Loughney na Angû (Laguna de la Serpiente), ya que se encontraba
dominada por un gigantesco reptil volador, cuya presencia aterradora
tenía asustada a toda la población. La fiera asolaba toda la cuenca del
río Erne, desde Kilmeashill hasta Moghurry, y el jefe del clan de esa
zona no sabía cómo librarse del maligno animal. Hasta el aliento del
dragón resultaba mortal y sus profundas inspiraciones eran tan violentas
que podían succionar al interior de su boca un caballo con su jinete que
se encontrara a cinco kilómetros de la laguna.
Desesperado, el rîgos envió emisarios a la corte del Rey de los Cinco
Reinos, regente de Munster, Leinster, Connaught, Meath y Ulster, para
ver si podía enviar a algún gran guerrero que eliminara a aquel demonio
que, si las cosas seguían así, pronto no dejaría viva una sola familia en
la región de Tyr Connhall.
Los emisarios se pusieron en marcha, y no quieran saber las
vicisitudes y las dificultades por las que pasaron hasta que llegaron a la
corte principal. Allí fueron recibidos amablemente por el rey, pero pronto
comprendieron que éste no estaba muy convencido de mandar a nadie a
enfrentar al dragón, pues la hazaña se presentaba tan peligrosa que no
quería arriesgar a ninguno de sus soldados. Sin embargo, entre los
hombres de armas de la antigua Erín nunca faltó el coraje ni el espíritu
de aventura, y la sangre tundente de sus jóvenes guerreros se impuso
finalmente sobre la prudencia, y tres de ellos dieron un paso al frente,
aceptando el reto: O’Loughlinn, O’Bryan y MacNeigh, los cuales, el
primero de ellos especialmente, estaban tan impacientes que todos
clamaban por ser el primero en enfrentar a la bestia.
Sin embargo, y a pesar de todo su entusiasmo, el día anterior a la
salida, O’Loughlinn sintió un fuerte dolor en el pecho, complicado por un
regusto amargo en la boca, y declaró que no se encontraba en
condiciones de afrontar un viaje tan largo y, sobre todo, tan peligroso; y
realmente, el joven se sentía —y se veía— tan mal, que nadie dudó de
su afirmación.
Pero dio la casualidad de que el muchacho tenía un hermano, un
mocetón tan grande como inútil, que en su vida había hecho nada más
complicado que llevar las vacas a pastorear, o segar el forraje para el
ganado de su padre. No obstante, el chico tenía su orgullo, y al ver que
su hermano no podía cumplir con la promesa empeñada, decidió
defender el honor familiar, y se dirigió al rey diciéndole:
E
—Mi señor, mi familia se sentiría deshonrada de por vida si Su
Majestad no me deja partir en lugar de mi hermano, a luchar contra el
dragón.
El monarca miró al joven como si de repente le hubieran brotado
cuernos y una cola, pero la mirada inocente y honesta de éste pareció
tranquilizarlo, por lo que le dijo:
—Está bien, ve con Dios, y que Él te proteja, pues vas a emprender
una travesía muy peligrosa. Después de todo —agregó el rey, David era
más pequeño que tú y mató a Goliat sin otra cosa que una honda y una
piedra.
Y así los tres aventureros iniciaron su camino, cruzando valles ríos y
montañas, hasta que llegaron a Ballintrah, en las laderas de las Upper
Scardans, justo a orillas de la Loughney na Angû. Desde allí otearon la
laguna con sus catalejos y pudieron ver en la lejanía la figura del
dragón, tendido en la orilla, haciendo la digestión después de haberse
comido a un grupo de soldados galeses que tuvieron la osadía de pasar
cerca de su cueva.
—Bueno —dijo entonces Patrick, que así se llamaba el joven
hermano del que no había podido venir—, ahora, si no os parece mal, yo
voy a ser el primero en probar suerte, ya que, si caigo en el intento, no
se habrá de perder gran cosa.
Pero los demás caballeros no le iban en zaga, en valentía ni arrojo,
así que ninguno de ellos dio el brazo a torcer, de modo que tuvieron que
dejarlo librado a la suerte sacando tres palitos que, efectivamente,
señalaron a Patrick como quien debería enfrentar primero al dragón.
—Ya que me ha tocado a mí, ayudadme con los preparativos —dijo
entonces el joven—, pues quiero aprovechar que ese condenado está
dormido y terminar de una vez por todas con él.
Los otros hicieron lo que les pedía, y hacharon varios árboles y con
sus ramas hicieron carbón de leña, con el cual llenaron una gran bolsa
de cuero. A continuación, el joven aventurero se metió en ella sobre el
carbón, armado con un afilado y enorme cuchillo de caza, y los demás lo
taparon luego con más trozos de leña. Antes de cerrar la bolsa, el mozo
se dirigió a sus compañeros diciéndoles:
—Ahora, subid a la cumbre más alta de las Scardans y mirad
atentamente hacia la ribera opuesta de la Loughney na Angû; si dentro
de tres horas veis una nube de humo cerca de la orilla, encended
vosotros también una hoguera, y eso le indicará a todo el reino que el
monstruo ha muerto. Entonces podréis marchar junto a nuestro rey, y
contarle lo que ha sucedido.
Así lo hicieron sus compañeros, y llegaron a la cumbre justo a tiempo
para divisar al dragón que se estiraba y se desperezaba, después de
haberse despertado de su siesta. Pero inmediatamente comenzó a
ventear la brisa que bajaba desde las montañas hasta que, cuando hubo
volteado su espantoso hocico hacia el oeste, comenzó a aspirar y aspirar
de una manera incontenible, haciendo que la bolsa y todo su contenido
volara directamente hacia sus fauces. Entonces el monstruo abrió su
enorme boca y la bolsa que cruzaba el aire como una flecha, le golpeó el
paladar con tanta fuerza que estuvo a punto de derribarlo, pasando
luego por su garganta hasta alojarse en su estómago. Y cuando Patrick
se percató de que ya estaba en el vientre de la fiera, salió de la bolsa y
comenzó a asestar puñaladas a diestra y siniestra, haciendo que el
dragón se retorciera de dolor y se echara a rodar en dirección a la
laguna. Pero el dolor se hacía cada vez más intenso, y en el preciso
instante en que el animal iba a precipitarse al agua dando volteretas,
Patrick terminó de rasgarle el vientre y salió rodando del interior,
cayendo sobre la suave hierba de la ribera.
Sin perder tiempo, el joven encendió una hoguera y, poco después,
un fuego similar comenzó a arder en la cumbre más alta de las
Scardans, al que no tardó en seguirle otra en el Monte Leinster, una
más en las Black Hills y luego otra y otra, hasta que parecía que todas
las colinas de los alrededores estaban en llamas.
Pero el valiente joven, que era muy devoto, además de osado,
decidió mostrar su gratitud al cielo edificando una iglesia, y comenzó a
elevar una plegaria, a fin de que el Santo Patrono le indicara el lugar
adecuado para hacerlo. Luego se echó a dormir para descansar de la
larga jornada y tuvo un sueño que consideró premonitorio. En él vio dos
patos que pasaban volando y los siguió cuando cruzaron el Keeran
Bridge (puente Keeran) y cuando pasaron volando por sobre la colina de
Templeshambo. Al terminar de atravesarlo, las dos aves descendieron
del otro lado, una en cada margen de un arroyo, así que el joven hizo
construir un monasterio en la orilla más alejada y un convento de
monjas en la más cercana.
Son muy pocos (por no decir ninguno) los lagos o lagunas de Erín
que no tengan una leyenda de un dragón o una serpiente gigantesca, la
mayoría de los cuales se cuentan como que han sido destruidas por Finn
McCumhall o por alguno de los antiguos santos cristianos que llegaron a
Irlanda en sus misiones de catequización, como San Jorge, matador del
famoso dragón de dos cabezas.

Cuarto dia fuera de Nunca Jamas | Album de fotos

Después de dejar a Shinoflow, con Campanilla continuamos viaje…

En el camino encontramos un viejo álbum fotográfico. Realmente no se de quien era, pero supongo que era de algún travieso viajero. Junto a él había una nota:

He desperdiciado la mitad de mi vida fotografiando a seres como tales. Hubiese usado esa mitad de mi vida en convivir con ellos.

En fin…

Aquí les muestro algunas de las que más me sorprendieron Read More »

Segundo dia fuera de Nunca Jamas

Seguramente habrán esperado ansiosamente para saber que nos ocurrió a Campanilla y a mi.

A decir verdad, por fuera no notamos ningún cambio. Pero realmente fuimos renovados espiritualmente, o eso parece.

Completamente llenos de vida, Campanilla y yo corrimos por los bosques. Jugamos por mucho tiempo, hasta que oscureció. Pasamos la noche en los bosques, y al otro día, bien temprano, partimos nuevamente.

Nos detuvimos en una cascada para asearnos y beber un poco.
Luego la descendimos, y nos detuvimos en el lago que se formaba con la caída del agua que la atravesaba.

Encontramos un pequeño dragón de un fuerte color verde que estaba haciendo lo mismo que nosotros. Viajaba.
Iba en busca de algo. Read More »

Super Pack de Imagenes

La verdad que no tenía pensado hacerles este regalo, pero como Solange se vino hasta Nunca Jamás para avisarme que mi anterior regalo de Wallpapers no estaba disponible, decidí hacerles un regalo mejor que aquella colección de wallpapers.

Este es un Pack de 10 imágenes exclusivas de: Jeff Easley, James Warhola, Ted Nasmith, Tim Hildebrandt.

Estas imágenes no andan por internet todavía, asi que es la primera vez que sale algo de Nunca Jamás directamente a Internet.
Regalo exclusivo para todos los niños perdidos!

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Mitos y leyendas de Dragones - eBook

Queridos amigos que se vienen hasta Nunca Jamás a visitarme.

Hoy les dejo un regalo del que no les había contado ni anticipado antes. Cuando estuve en el castillo Dragón, entre las cosas que había en la bolsa, estaba este libro de leyendas de dragones que hoy mismo les regalo.

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Rescatando a Campanilla y vuelta a Nunca Jamas

Yo confiaba en que Merlín recordara sus hechizos, de esta forma desencantaría a Campanilla y volvería a estar conciente.

Tras unos minutos en vano, Merlín logró recordar el hechizo para desencantar a un hada. Aplico su hechizo a Campanilla, y ella despertó.
Pero al parecer a Macroth no le gustó nada, empezó a dar vueltas alrededor nuestro hasta que derrepente lanzó una bola de fuego en dirección hacia nosotros. Campanilla no entendía nada, pero de igual forma corrió con nosotros hasta el interior del castillo.

Marldhoc apareció entre el fuego que aquel dragón había lanzado.

Comenzaron a pelear nuevamente pero mucho más fuerte…

Nosotros corrimos hacia el interior del castillo para refugiarnos de los dragones que luchaban. Hubo un momento en el que creí que nunca saldríamos de ahí, ya que los ruidos provocados por la pelea eran muy fuertes y tan agobiantes que deseé nunca haber ido a ese lugar. Pero mientras pensaba eso Campanilla me tomó de la mano y me hizo olvidar todo lo que estaba pensando…

- Estaremos bien -me dijo.
- Eso espero.

Cuando los ruidos cesaron salimos afuera para ver que había sucedido, y nos encontramos con que ninguno de los dragones se encontraba… Entonces pensamos que era un buen momento para volver, pensamos…

Un fuerte sonido se emitió dentro del castillo, y todos volteamos para ver que estaba pasando… Ahí estaba ese dragón negro, malo y peligroso. Muy furioso se encontraba. Pero no bastaron ni cinco segundos para que nuestro dragón atacara de forma completa el castillo. Golpeandolo y soltando fuego por sus fauces hasta incendiarlo completamente, y luego de eso huyó.

Ataque al castillo

En ese momento pensé que nos pasaría a buscar para llevarnos de vuelta a Nunca Jamás, pero no fue así…

El dragón se fue.

Una explosión a cincuenta metros nuestro fue lo que bastó para empeorar las cosas, el dragón negro estaba vivo todavía, resurgía entre las llamas y se dirigió hacia nosotros para atacarnos, pero inesperadamente voló en dirección de nuestro dragón.

Entre las llamas

Juro que nunca sentí tanto miedo.

Para cuando ya se había empezado a aclarar el día, salimos al exterior del castillo, que ya estaba apagado al poco tiempo de la explosión que había sonado el día anterior.

Creo que salir al exterior fue una de las peores opciones que teníamos ese día… Cuando salimos nos encontramos con el dragón negro, el malo, llamado Macroth, en frente nuestro. Mientras yo lo distraía, Campanilla lo paralizaba y Merlín decidió por atacrlo de cerca.

Ataque a Macroth

Finalmente Campanilla logró paralizarlo completamente antes de que Merlín lo atacara, entonces decidimos abandonar de una vez por todas este Castillo que ya me tenía muy cansado.

El problema era cómo escapar, porque quedaba lejos de Nunca Jamás y la teletransportación de Merlín no abarcaba tanta distancia, y mientras más lejos sea, más riesgos se corren en perderse en tiempo y espacio. Entonces como por arte de magia, un dragón blanco apareció en el cielo, nos hizo una seña de que subamos a él y nos dijo “apúrense!”.

El Dragón no nos quiso decir su nombre, dijo que no importaba. Y de hecho, en un momento así, muy poco me importaba saber su nombre.
Para ese entonces Macroth había despertado, y estaba muy alarmado al no vernos y empezó a destruir el castillo. Nosotros nos paramos en una montaña que se encontraba en el mismo lugar donde yo había parado antes de llegar al castillo con el dragón que me había llevado.

Dragon blanco

No nos podíamos perder semejante espectáculo.

Seguimos camino y en poco tiempo ya estabamos de vuelta en Nunca Jamás.

Ves Campanilla, el mundo de los dragones no es como lo pensabas:

Dragones como los pensaba Campanilla

Espero que hayan disfrutado de esta aventura en el mundo dragón, tanto como yo no la disfruté, me asustó mucho…

Rescatando a Campanilla en el castillo Dragon

Bueno… parece que la vuelta con Campanilla por Los Bosques de Nunca Jamás ha sido bastante larga, no lo creen?

A modo de resumen les cuento que:

  • Estuve 5 días en el castillo del reino Dragón.
  • Me enfrenté a más de cinco dragones.
  • Vencí uno por uno a todos.
  • El castillo quedó en ruinas… :(
  • Rescaté a Campanilla :D
  • Tengo un nuevo amigo :)

Continuando lo que les venía contando, la escultura no era una simple estatua representando un dragón, sino que era una estatua encantada.
Merlín me contó muchas historias sobre cosas encantadas, pero eran tantas las ganas de recuperar a Campanilla que no presté mucha atención a lo que él me decía.

El  brillo de los ojos de aquella escultura era tan cautivante que quise sacar uno, cuando Merlín me detuvo:
- ¡No lo toques. Podría tener un encantamiento malvado!

Entonces puse mi mejor cara de decepción y miré hacia el suelo, tratando de llamar la atención de Merlín. Pero fue en vano…
- Será cuestión de poner manos a la obra. -Dijo Merlín.
- Así es. Vamos! -Asentí.

Caminamos un largo sendero que conectaba la sala principal con una sala inquietante que estaba sin ornamentar, ningún ventanal, nada llamativo, pero a la vez terrorífico. Una habitación muy grande con el color de abandono y el ambiente muy espeso. Fue uno de los peores momentos que pasé en el castillo estar en esa sala, pero no por como era el lugar, sino por lo que sucedió. Read More »

Quinto dia [Segunda parte]

Una vez que estabamos en el castillo invisible, Merlín y yo nos aventuramos a encontrar a Campanilla.

Si el primer castillo era atormentador, entonces este es horripilante. En este nuevo castillo hay dragones hasta abajo de las baldozas del suelo.

Atravesamos la puerta principal, a la que le seguía un largo pasillo con unas puertas de madera oscura y unas barras de acero de forma horizontal que parecían muy fuertes, muy altas, a ambos lados. En la segunda puerta me detuve a observar de cerca la seguridad de la puerta. Parecía que ahí dentro guardaran algo muy valioso, o algo que no debería conocerse, o bien podría estar Campanilla en cualquiera de esas habitaciones cerradas por esas puertas.
Saqué mi espada casi por instinto e intenté romper una de las puertas con un fuerte ataque, pero no le hice ni un rasguño. Nada.

Merlín me advertió que no intente abrir ninguna puerta, porque podría haber cualquier cosa, o podría haber algún hechizo para el que abra esas puertas.
Entonces entendí, y seguimos por el pasillo. Read More »