Un mes en Nunca Jamás [Parte 3]

Asombrados de la construcción que los elfos habían levantado en la montaña, con Campanilla nos fuimos a pasear, y a beber un cóctel de jugo de flores silvestres, que tiene un efecto revitalizante y relajador, Campanilla prepara unos muy buenos :)

Después de un buen paseo, y unos cócteles, nos recostamos a buscar formas en las nubes. Campanilla se había quedado dormida y yo, muchas ganas de levantarme no tenía, así que cerré los ojos, y me quedé quieto.

Sólo escuchaba el bosque… Los arroyos, el viento entre los árboles, las aves, hadas cantando…

Supongo que me quedé dormido, porque cuando abrí los ojos, tenía a Campanilla casi encima mío y me decía que había pasado mucho tiempo desde que estábamos en las colinas del este.
No se qué dijo, pero debió ser grave, porque me levanté de un salto y la seguí tomado de su mano.

En el camino, vimos que había una excursión por parte de los elfos, o al menos eso parecía, porque marchaban en fila, en dirección este.

Elfos marchando

Elfos marchando

Caminamos por un sendero estrecho que costeaba un arroyo del cual salía un vapor brillante, parecía una fuente inagotable de energía.
Después descendimos por unos árboles que estaban caídos formándo un precario puente, que daba la sensación de desmoronarse en cualquier momento.
Más tarde ascendimos por un camino que se abria entre los árboles, y llevaba a la cima de una montaña. Cuando llegamos a la parte más alta de la montaña, ella me dijo que presentía que algo malo iba a ocurrir…

Ahí nomás, a los pocos pasos, vimos algo sorprendente…

Puente hacia el templo

Puente hacia el templo

Había un puente, que llevaba a un gran templo, que nunca antes había visto, ni sabía que existía.
Yo personalmente opté por atravesar el puente y ver de qué se trataba. Campanilla, asustada, asintió, pero temblaba su voz al pronunciar: “Bueno, veamos de qué se trata todo esto…

Al llegar al templo, no encontramos nada…
Nada normal, quise decir. Había cuadros con figuras extrañas colgados por todos lados, había una gran sala en la que había una extensa alfombra roja que parecía guíar un camino que comenzaba en una de las puertas principales, y terminaba en un hipnótico y admirable trono de color marfil con detalles en oro.

Ambos creímos que sería un descubrimiento histórico, y que se debería conservar tal y como lo encontramos. Así que después de revisar el lugar, nos fuimos.

Volviendo a los bosques de Nunca Jamás fuimos avisados por una pequeña hada, que volaba de flor en flor, de que había un atardecer hermoso, que se apreciaba perfectamente del lado oeste, pasando los bosques.
Con Campanilla fuimos a ver el atardecer.

Subiendo por una loma empezamos a apreciar el espectro de luz de tonalidades rojizas a amarillas, pasando por naranjas.

Al pasar la loma, ¡nos encontramos con la sorpresa!

La llegada a Nunca Jamás

La llegada a Nunca Jamás

¿Una tormenta en medio del ocaso?

No, los elfos estaban intentando invocar unos dioses élficos mitológicos.

Ahora empezaba a entender todo. Todo parecía coincidir.
La infiltración en Nunca Jamás, la batalla de las dos magias, la ciudad élfica, el templo, la excursión, y ¡ahora esto!

De momento Campanilla reunió todas sus fuerzas, y pidiendo a todas las hadas que estaban cerca del bosque, para poder realizar un conjuro que neutralizara el ritual que los elfos estaban llevando a cabo.

Y lamento informarles a quienes esperaban más acción, pero el conjuro lo único que pudo hacer es neutralizar el efecto que venía llevando a cabo el poblado élfico.
Pero si, hubo una gran descarga de fuente mágica, que prácticamente desintegró a todos los elfos involucrados en el ritual, y Campanilla quedó muy lastimada.

Caída en el suelo, con los ojos cerrados, sin emitir movimiento alguno, Campanilla permaneció durante unos minutos. Como vi que no iba a recuperarse rápido, la tomé por la espalda y pasé mi brazo derecho por debajo de sus piernas, cargándola hasta nuestro humilde refugio.

Estuve en vela durante cinco días, trayéndole elíxires y pociones curativas que algunas hadas, ávidas en magia, preparaban.
Al finalizar el quinto día, Campanilla despertó.
Me miró, sonrió y volvió a dormirse.

Yo quedé más tranquilo al verla sonreír. Sonreí, y me dormí a su lado…

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2 Responses to “Un mes en Nunca Jamás [Parte 3]”


  1. 1 Irlanda

    Hola Juanpa, que bella historia. Pasamos con mis hadas y duendes a saludarte.
    Estamos un poco perdidos, pero nos hicimos un ratito para visitarte.
    Un beso mágico,
    Irlanda :)

  2. 2 Irlanda

    Holis Juanpa, que bueno que me fijé. Tu comentario apareció como un Spam, lo tuve que desbloquear.
    Gracias por pasar a visitarnos, pasé a rejuvenecerme un poco en Nunca Jamás. Jajajajaja me voy con unos cuantos años menos,te dejo mi magia.
    Un beso,
    Irlanda ;)

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Creado por Juanpa!.