Asombrados de la construcción que los elfos habían levantado en la montaña, con Campanilla nos fuimos a pasear, y a beber un cóctel de jugo de flores silvestres, que tiene un efecto revitalizante y relajador, Campanilla prepara unos muy buenos
Después de un buen paseo, y unos cócteles, nos recostamos a buscar formas en las nubes. Campanilla se había quedado dormida y yo, muchas ganas de levantarme no tenía, así que cerré los ojos, y me quedé quieto.
Sólo escuchaba el bosque… Los arroyos, el viento entre los árboles, las aves, hadas cantando…
Supongo que me quedé dormido, porque cuando abrí los ojos, tenía a Campanilla casi encima mío y me decía que había pasado mucho tiempo desde que estábamos en las colinas del este.
No se qué dijo, pero debió ser grave, porque me levanté de un salto y la seguí tomado de su mano.
En el camino, vimos que había una excursión por parte de los elfos, o al menos eso parecía, porque marchaban en fila, en dirección este.
Caminamos por un sendero estrecho que costeaba un arroyo del cual salía un vapor brillante, parecía una fuente inagotable de energía.
Después descendimos por unos árboles que estaban caídos formándo un precario puente, que daba la sensación de desmoronarse en cualquier momento.
Más tarde ascendimos por un camino que se abria entre los árboles, y llevaba a la cima de una montaña. Cuando llegamos a la parte más alta de la montaña, ella me dijo que presentía que algo malo iba a ocurrir…
Ahí nomás, a los pocos pasos, vimos algo sorprendente… Continue reading ‘Un mes en Nunca Jamás [Parte 3]‘

Hazte fan de Mi Nunca Jamás en Facebook!

Comentarios Recientes