¡Hola a todos!
Hacía mucho tiempo que no dejaba noticias mías por acá, y bueno. ¿Qué le puedo hacer?. Las cosas en Nunca Jamás estuvieron más que agitadas.
Pasaré a relatar lo que sucedió en este mes que estuve ausente.
En la primer semana del mes todo parecía tranquilo, nada desconcertante sucedió. Es más. De hecho, los elfos adoptaron una postura benéfica y solidaria, ayudándo a los demás elfos de Nunca Jamás a construir sus propios hogares.
Al fin esos traviesos se organizaron para hacer algo productivo, porque ultimamente lo único que hacían eran travesuras y bromas. Jugaban con todos los habitantes y no dejaban descansar a quienes lo necesitaban.
Un día, al despertar, veo a un grupo de unos 15 o 20 elfos caminando en dirección Oeste. Me sorprendí al verlos, así que desperté a Campanilla para preguntarle qué se traían entre manos.
Ella me respondió que construían una comunidad élfica, es decir, construian un pueblo propio.
Sin más que decir, decidí seguirlos sin llegar a ser visto por ellos, y ya a unos pocos kilómetros de distancia, desde la cima de una colina pude ver ¡cuán maravilloso era este poblado!.
Aquí tengo una fotografía que le tomé:
¡Asombroso! ¿Verdad?
Al verme frente a tal maravilla, decidí volver hacia los bosques donde las hadas cantando anunciaban un nuevo día.
Campanilla y yo paseamos por Nunca Jamás sin volver a ver elfos durante toda la semana. Ambos nos sorprendimos al no ver a ningún elfo en la semana, creímos que se habían tomado muy en serio el trabajo de construcción y que más tarde los veríamos por Nunca Jamás.
Lamentablemente no fue como lo pensamos. Tanto Campanilla como yo, ¡jamás hubieramos imaginado lo que pasaría!
Lo que creímos que era una simple organización de los traviesos elfos, terminó desencadenando una batalla interdimensional sorprendente.
Ese día, en los bosques de Nunca Jamás, un hada, bailando al compás de su propio canto, recorría los bosques en pleno baile.
De pronto, comenzó a sentir una fuerza mística extraña. Algo que no se acostumbraba a ver en Nunca Jamás. Siguió con su baile, pero en dirección de donde provenía esa fuerza sobrenatural.
Al pasar unas horas danzando en dirección de esta fuerza, finalmente logró descubrir de donde provenía. Y para asombro de todos, al parecer, había unos seres infiltrados en Nunca Jamás.
Al ver esto, el hada huyó rápidamente. Al no acostumbrarse a ver cosas así por Nunca Jamás, ella se asustó, algo normal. Imagina que de pronto en tu casa aparece un campamento de forasteros en tu propia habitación, creeme que tu también te asustarías.
En el momento en que Campanilla recibe la noticia, acude directamente hacia mi. Yo estaba trepando por las ramas de las copas de los arboles más altos de Nunca Jamás, buscando algo. No sabía qué buscaba, pero sabía que algo tenía que encontrar. Pero al final, no encontré nada.
Campanilla, un tanto alterada, me cuenta qué había sucedido. Sobre exaltada y muy nerviosa, su voz te-te-te-tem tembla-bla temblaba.
Al instante le sugerí que se tranquilizara, ya que no sabíamos si era verdad o no. Y supuse que estaba exagerándo.
Invité a Campanilla a jugar por Nunca Jamás; ella sería un gran tesoro, y yo un pirata que la ansiaba tanto que lucharía a muerte contra quien se interponga, a modo de quedarme con el oro. Ella accedió.
Recorrimos las montañas, los valles, bajamos por un sendero que costeaba un pequeño arroyo que iniciaba en una cascada, en fin, estuvimos por todo Nunca Jamás. Ya de tarde volvimos.
Esa noche, escuchabamos ruidos extraños. Campanilla, casi instantaneamente, intuyó que tenía algo que ver con lo que el hada le había contado.
Insistió con salir a ver que ocurría, yo tenía tanto sueño que no me hubiese levantado por mi mismo. Campanilla me quitó el sueño de un fugaz toque mágico, y, ahora si, me levanté.
En ese momento, no pensaba en otra cosa que no sean dragones. Recordaba, a cada paso que hacía, aquella invasión de dragones que sufrió Nunca Jamás una vez. Fue una experiencia muy fuerte aquella, y consigo trajo el miedo de que se repita.
Al acercarnos a los bosques, el ruido se hacía cada vez más estremecedor, y sentía que algo raro estaba pasando. Sentí miedo. Mucho miedo.
Tomé la mano de Campanilla, tan fuerte como si intentara que no escape. Ya no sentía miedo.
Comenzamos a buscar entre los arboles la causa de ese ruido que cada vez se hacía más tenebroso.
Ambos estabamos asustados y con frío. Aunque no era una noche fría, al entrar al bosque, parecía que el invierno había llegado por sorpresa.
Seguimos buscando, por todos los rincones y, en eso, un grito fuerte, como un grito provocado por un dolor desgarrante, se hace oir.
Acudimos de inmediato en dirección a la proveniente del grito, y para entonces Campanilla me confesó estar asustada. Antes lo intentaba disimular.
- Ayyy! -dijo Campanilla- Ésa es la hada que me contó lo que vió. ¿Qué estará haciéndo a estas horas?
- No lo sé, pero tenemos que averiguarlo lo antes posible.
Tags: batallas, bosque, bosques, campanilla, elfos, hada, hadas




Really cool! I just love elves
wow encerio esta genial eso yiop quiero ir necesito verlo…
muy lin pagina que cuando mi mama la vea se desmalla!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!