Aún no has convocado a las hadas? Qué esperas para hacerlo!!?
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Sexto dia fuera de Nunca Jamas | Guerra

Lamentablemente una vez que salimos de la casa de la princesa Kwil caminamos todo el día hasta la noche, donde paramos en un bosquecito a dormir.

El bosque sexto dia

Al principio lo veíamos como un tranquilo bosque pero, al tiempo de estar ahí, empezamos a sentir la tensión del ambiente. Y notamos que un escuadrón de elfos que deambulaban por el puente que cruzaba el río que dividía el bosque. De un lado había humanos, del otro elfos y duendes compartían su lugar.

Al llegar la noche, seguía habiendo movimiento en el bosque. Campanilla y yo suponíamos que se venía algo grande. Algo grande estaba por suceder y realmente era así. Cuando empezamos a caminar por las orillas del río siguiendo el camino que costeaba a una de las montañas, encontramos otro puente que se anteponía a una catarata. En él, unos duendes llevaban caballos que parecían pertenecer a un ejército.

El bosque sexto dia noche

Los seguimos sigilosamente para no ser descubiertos. Porque si bien, tanto Campanilla como yo, tenemos habilidades mágicas, Campanilla más que yo, sería muy complicado sobrevivir a un ataque de fuerzas elficas. Si bien uno ve a los elfos como seres frágiles o encantadores, a tal punto que no pueden hacer daño, son muy poderosos y tienen una resistencia envidiable en la batalla.

Después de una larga caminata en silencio, logramos llegar a destino. Una caverna en la que había muchos más guerreros que podíamos imaginar. Estaban recibiendo las instrucciones de ataque por parte de un pequeño duendecito de apariencia frágil y una aguda voz.

Caverna de guerreros elfos

Hablaban de guerra, de humanos, dragones, de magia.
Una gran batalla se aproximaba.

Yo sentí una gran emoción, porque nunca había visto a los elfos en combate, siempre oí que eran buenos guerreros, pero nunca los había visto. Pero ni bien dije una palabra, Campanilla me llamó la atención.
“Va a ser una masacre. Tenemos que detenerlo.”

Toda mi ilusión de ver la batalla derrumbada, pero ella tenía razón.
¿Por qué será que las hadas siempre son tan pacifistas, hasta en asuntos externos?

Pero Campanilla no era la única que pensaba de esa forma.
Del otro lado del río, del lado de los humanos, había una reunión de brujos y magos con guerreros. Éstos también querían apaciguar la situación.

Reunión de humanos

Éstos hombres estaban informados de la invasión porque uno de los niños estaba jugando en los arboles y desde ahí arriba vio el ejercito de elfos acercándose.

Niño mirando

Se declaró estado de alerta.

Todos los guerreros recibían instrucciones para preparar la defensa.
Los hombres adultos recibieron unas breves lecciones para aprender lo básico en estrategia y desarrollo de tropas, sus formaciones y formas de ataque.

Pero por más buenas que hayan sido las lecciones y más breves todavía, los elfos ya estaban de este lado y fue un repentino ataque que sorprendió a los humanos.

Primer ataque de elfos

Y no fue hasta ese entonces que descubrí que no eran elfos, sino monstruos.
Eran duendes malditos sedientos de sangre.
No había ningún fin para la batalla, solo saciar su sed de sangre. Asesinos.

Al finalizar la primer masacre, algunos duendes robaron las armaduras de los humanos y se infiltraron entre los humanos.
Dos de ellos buscaban niños.

Duendes buscando niños

Pero los niños, que son más astutos que ellos, escaparon antes de que pudieran llegar a su tierra.

Los niños escaparon

Acompañados por una hechicera que los protege, los niños se refugiaron en una montaña.
Buscaban estar tranquilos, pero tenían miedo de no volver a sus padres. Y es normal, ante un ataque de tal índole es normal sentir ese frío miedo. Los duendes no eran para nada amigables, sino asesinos.

Mientras tanto en la tierra de humanos.
Los guerreros que estaban preparándose para atacar, desde el castillo observan la situación actual y deciden cambiar su estrategia de ataque al ver la masacre que se estaba produciendo.

Mirando desde el castillo
Mientras dejamos a los hombres planeando el ataque, volvemos con los niños.
No les gustaba estar en una montaña. Era muy aburrido. Querían algo más divertido.

Entonces se fueron de la montaña, pero era de noche ya. Por eso había que ir con los cinco sentidos bien alerta. De todos modos, la hechicera los protegía y algunos jóvenes eran aprendices de magia.

Cambiando de lugar

Mientras se preparaban para pasar la noche ahí, organizaron unos turnos para hacer guardias.
Las guardias se hacían de a dos. En caso de que algo sucediera se debería acudir a la hechicera para que tomara algunas medidas o saliera a defender a fuerza de magia a los niños.

Las primeras dos horas habían sido aburridas e incomodas para dos de los niños. Un niño y una niña, la única pareja que había para la guardia que reunía ambos sexos.
Finalmente se durmieron, pero como si hubiese sido sólo un parpadeo, vinieron a despertarlos para hacer su guardia. Ya habían pasado cuatro horas y era hora de vigilar al resto de los niños.

Ambos se sentaron en unas rocas que había cerca del campamento y como no se conocían, no hablaron mucho. Los dos eran tímidos por igual, entonces se deleitaron mirando el cielo. El silencio era total, hasta la caída de una gota de agua a más de veinte metros hubiese sido posible escuchar.
Ante la magia de las estrellas, los niños entraron en confianza y comenzaron a dialogar. A los dos les parecía más divertido que mirar las estrellas.

Y sin que se dieran cuenta, ya estaba por terminar su turno de guardia. Ya podrían estar durmiendo nuevamente sino fuese porque escucharon un encantador sonido que provenía de unas rocas un poco más lejos de donde se encontraban.
El sonido era tan tranquilizante y acogedor que sin dudarlo, ni habiendo pensado en el resto de los niños, fueron a su encuentro.
A medida que se acercaban el sonido se tornaba más cálido, era como una llamada de los dioses a media madrugada, pero para su infortunio no era una de esas llamadas. Sino que el sonido provenía de otro ser.
¡Un duende!

El duende agilmente tomó a la niña y amenazaba con matarla si él no le llevaba algo para comer. Todo era una trampa, mientras el niño iba a buscar algo para el duende, éste se comería a la niña.
El niño supo que no debía alejarse, pero no sabía que hacer. La hechicera estaba con el resto de los niños en el campamento y ya estaban lejos de él. Entonces empezó a gritar, pero el duende se le antepuso amenazando nuevamente con matar a la niña.

Nuestro amiguito recordó que su padre, antes de unirse al ejercito de la defensa del castillo, le regaló un puñal con el que preparaba sus mejores comidas. El padre le dijo “Toma hijo, te cedo mi cuchillo. Ha pasado de generación en generación. Mi padre me lo dio antes de morir, y así lo había hecho mi abuelo también. Como no se si nos volveremos a ver por culpa de esos duendes, te lo doy. Cuídalo hijo mío. Algún día tu se lo darás a tu hijo mayor también. Pero no dejes tu vida por él.”
Lo besó y se fue.

Sin pensarlo tocó el puñal, y lo sintió muy caliente. Pero no lo suficiente como para sacarlo inmediatamente y abalanzarse sobre el duende para amenazarlo con una mirada desafiante y tan penetrante como el sol de invierno.

Matando al duende

El duende se resistió a dejar a la niña, confiaba en que el niño estaba asustado. Pero no fue así. El niño hundió el puñal varias veces en el cuello del duende, pero no pasaba nada.
Era como si no atravesaba el puñal. Entonces vio que su puñal brillaba, al igual que los ojos del duende. Sin pensarlo le atravesó el ojo izquierdo con su puñal y el duende desprendió un fuerte chillido que despertó a todos los del campamento.
Sin pensarlo atravesó el otro ojo para dejarlo totalmente paralizado. Inmóvil.

La niña salió corriendo y llorando.

Él se sentía agotado y totalmente renovado al mismo tiempo. Por primera vez supo lo que es ser un héroe.
Una vez ya tranquilo todo, en el campamento, la niña le agradeció por salvarle la vida y le dio un beso.
Él pensó “Wow, lo que cuesta obtener un beso de una niña. ¡Tuve que salvarle la vida!”.

Pero no tenía tiempo que perder pensando en cosas como esa mientras su padre estaba combatiendo con los duendes. Él tenía que avisarle que había que romperle los ojos para destruirlos.

Entonces pidió permiso para volver a su casa, pero condicionado a que fuese acompañado por un aprendiz de magia.

Cuando llegó estaba en situación crítica la batalla. Los duendes parecían no terminarse nunca.
Eran cientos y cientos. Y cada vez más poderosos. Muy fuertes.
Habían derribado una muralla y se estaban metiendo dentro del castillo.

Invasion de duendes

Pero los duendes no sabían que dentro del castillo les esperaba una masacre abismal.

El niño ya había avisado a uno de los guerreros que el punto débil de los duendes eran sus brillantes ojos.
Por suerte tuvo tiempo de informar a la primera línea de infantería para que reorganicen su ataque.

Ataque letal de hombres a duendes

Por desgracia para los humanos, los duendes llevaban una protección bastante adecuada. Unos cascos del mejor acero forjado, aunque mantenían los ojos libres para poder ver.
Aún así fue una cacería por parte de los hombres.

El niño cuando vio que los guerreros podían vencer a los duendes, volvió al campamento.
Cuando llegó lo recibieron con aplausos, por la hazaña que había hecho (salvar a la niña).
Y cuando el aprendiz de magia le comentó a la hechicera que el niño había descubierto como vencer a los duendes, organizaron una cena especial. Festejaron por su nueva hazaña.

Ya a la madrugada, el niño se había despertado y estaba aburrido y sentía mucho calor. Entonces salió afuera de la cueva donde se encontraba el campamento para ir a un lago que estaba a unos interminables 150 pasos.

Se sentó a la orilla y se puso a beber agua, pero terminó todo mojado por los ruidos que provenían de las cavernas que se encontraban a cada lado del lago.
Una vez calmados sus nervios sacó su puñal para verlo nuevamente. Esta vez no brillaba.

Pensó que realmente sería un objeto digno de transferir de generación en generación por el filo que contenía y las inmensas cantidades de líneas que marcaban el acero que lo formaba. De repente se empezó a iluminar, desde el centro a los extremos y la temperatura de su hoja empezó a aumentar.

Cuando el niño levantó la cabeza, vio a un duende que se acercaba en una balsa.

Volvió a mirar el cuchillo y…

En el lago

¡Zás!

El puñal dejó al duende, muerto, en el agua.

Mientras tanto, los guerreros humanos, estaban venciendo a los duendes. Y los pocos duendes que quedaban escaparon entre un bosque que nunca habían estado.
Un “bosque desconocido” para ellos.

Después de reparar algunos daños causados por la batalla, esa noche celebraron una fiesta por haberse librado de los duendes.

Fiesta celebrada por la victoria ante los duendes

Al día siguiente, el niño que fue protagonista de esta historia fue nombrado como soldado superior por parte del comandante de infantería.
En ese momento descubrí que su nombre era Juan.

Nombramiento de guerrero superior

Y para opacar este hecho importante, sucedió algo mucho más sorprendente.
El rey dijo que era muy chico y de físico aún más pequeña y que no le parecía una gran idea la del nombramiento en el ejército.

“El es un chico muy inteligente y muy rápido con las ideas. El tiene que tener otro lugar en el reino.”

Después de una reunión de rey y súbditos, Juan fue citado a una charla.

El rey empezó a hablarle de las responsabilidades de cada uno dentro del reino, le mostró el castillo por dentro. Recorrió habitación por habitación.
Y para concluir, lo coronó como nuevo rey. Le cedió el trono.

Nombramiento de rey

Una vez nombrado rey, Juan le pidió a su familia que se mudara con él al castillo.
Al pasar el tiempo, terminó nombrando a la niña que una vez le salvó la vida como reina.
“Soledad, te declaro con el título de Primera Reina de este imperio.”
Era la primera vez que había reina, en ese lugar el mandato se transfería de padre a hijo nomas. Nunca hubo una reina hasta ese entonces.

Y para los que son más que curiosos y quieren saber qué pasó con los duendes que escaparon entre el bosque, quizás la imagen hable por si sola:

El final de los duendes

Unas arañas gigantes los atraparon.

Quizás por eso será que el bosque es inhabitado.

Mientras tanto con Campanilla decidimos volver a Nunca Jamás y dejar de lado estas vacaciones que nos está empezando a asustar de las cosas que suceden.

Te gustó? déjame tu comentario :)

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4 Comments

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  1. Posted Marzo 5, 2008 at 7:37 pm | Permalink
    1

    Espero q el email no se publique, estoy respondiendo a tu mensaje que has dejado en nunca jamás… puedes escribirme un email a esa dirección y te paso la dire de msn que estoy usando actualmente.

    Un abrazo….

    Campanita!

  2. JHON GREGORY
    Posted Marzo 7, 2008 at 6:40 pm | Permalink
    2

    es ena historia muy bonita que nos hace creer por un momento qur todo esto es real felicitaciónes para su autor

  3. Posted Marzo 7, 2008 at 9:00 pm | Permalink
    3

    Gracias :) Yo mismo la escribí.

  4. Victoria
    Posted Agosto 10, 2008 at 6:33 pm | Permalink
    4

    Hola! realmene, es una maravilla. Me gusto como pocos cuentos (y eso que lei muchos) falicitaciones por haacer algo tan lindo. es dificil lograr un cuento tan bueno. felicitaciones.

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