->
Después de haber perdido el álbum fotográfico
seguimos este interminable viaje que cada vez nos hace más grandes.
Esta vez encontramos a una princesa. Esta vieja princesa nos invitó a su casa, donde pudimos descansar un poco.
Mientras Campanilla y yo dormíamos, ella nos preparó un almuerzo que resultaría inolvidable.
Al despertar, me encontré con que era el único durmiendo allí, Campanilla y la princesa Kwil no estaban. Pensé por un momento que me habrían abandonado para siempre, pero a lo lejos logré divisar unas risas, entonces recorrí toda la casa y no logré encontrarlas.
Dos minutos más tarde las vi venir a las dos con un hermoso unicornio.
Campanilla me contó alucinada que el paseo en unicornio fue fantástico y que ambas habían descubierto nuevas flores que crecían frente a un lago, que las usarían para complementar el almuerzo.
A fin de un poco tiempo almorzamos. Las flores que habían traído tenían un gusto diferente a todo lo que habíamos probado, pero me recordaba a algo.
Y en el momento que tragué el primer bocado me di cuenta que era lo que me recordaba. Me recordaba a la fuente de vitalidad por la que pasamos el primer día, solo que esta vez no tuvimos que esperar dos días para ver los resultados.
Ni en Campanilla ni en mi se vieron cambios drásticos, pero si en Kwil.
La anciana se fue tornando cada vez más bonita y resultó ser una bella princesita. Había vuelto a ser joven.
La princesa no podía creer que eso fuese posible, Campanilla y yo nos miramos con una mirada de complicidad y ella se sonrojó.
Después de haber estado hablando varias horas con la princesa, Campanilla y yo seguimos nuestro viaje. Nos despedimos de la princesa y continuamos caminando…![]()