Ayer por la tarde emprendí un viaje hasta Nunca Jamás comenzando por tus sueños.
Aproveche al verte dormida y me sumergí en una infinidad de retorcidos pensamientos que fui cruzando para conocerte mejor.
Empecé mi viaje por la mañana y conocí la esperanza. Sencilla y solitaria, esperaba a su gran amor desde hace unos años atrás. Sentada en el bosque de cera, iluminada eternamente fue como la encontré.
Al principio desconfiaba de mi, pero con entablar una sencilla conversación perdió la desconfianza y me contó muchas cosas que había en tus sueños. Pero yo no estaba en ningún lugar…
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Ya de media tarde, dejé la esperanza en el bosque de árboles de cera y proseguí mi viaje. Emprendí un angosto sendero. Me perdí al poco tiempo de seguir el sendero, parecía que justo estabas atravesando ese lugar en tus sueños, y fue ahí cuando los vi.
Un gran ejército de elfos que desfilaban de forma muy elegante por el bosque. Al detenerme frente a ellos, descubrí que estaba muy cerca de donde había estado recientemente, con la Esperanza.
Le pregunté al líder del ejército hacia donde iba el sendero y se negó a responderme, empezó a gesticular para que me fuera, pero no decía nada. Yo hacía de cuenta que no entendía nada, entonces así pronunció unas palabras.
- Lárgate de aquí -me dijo-. Si no te vas tu mismo, tendremos que sacarte por nuestros medios, está en ti la decisión.
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La verdad no quería tener problemas de ningún índole con tus sueños, no quería alterar tu vida, pero de todos modos hubiese declarado la guerra contra ese lidercito élfico. Accedí a irme, pero en cuanto no los divisé más retomé el camino en la misma dirección pero por otro camino.
Conocí a las hadas melodiosas. Ellas cantan por la noche en tus sueños para hacerlos más placenteros. Una de ellas me tocó una armoniosa melodía sentimental que me ayudó a seguir el viaje, porque ya estaba atemorizado de tus sueños.
Ella, amiga de los cisnes y compañera de la luna me dedicó una melodía de esas que reparan el alma. Fueron tres minutos de medicina para mi alma que muy lastimada estaba por no haberme encontrado en tus sueños.
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Al no encontrarme en ningún lugar de tus sueños, decidí concluir el camino. Y cuando estaba a punto de dejarme estar hasta que despiertes y terminar con todo, sentí que alguien me llamaba. Escuchaba su voz muy lejana, pero no veía a nadie. De todos modos seguí caminando en la dirección que sentía que tenía que ir. A punto de atravesar un valle, la luz empezó a irradiar todo el lugar, era incandilante. Muy fuerte.
Deducí que estabas despertandote, entonces empecé a correr con todas mis fuerzas. Hasta terminar el valle y ascender una colina. La luz se fue.
Ahí un hada me sorprendió.
- Te estaba esperando -dijo-. Toma esto, pero cuidalo.
Me dio polvo de hadas, con el cual podía volar. Bastante emocionado con esta nueva capacidad y apurado por si despertabas, ni tiempo de despedirme tuve.
Volé por las pocas estrellas que quedaban. Doblé en la segunda estrella que vi y volé directo hasta el amanecer, así llegué a Nunca Jamás.
Etiquetas:Nunca jamas, sueños
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hola, la verdad me impactó mucho tu entrada, todo fue tan real.
Todo me llegó hasta el alma, los elfos, las hadas, tu forma de expresar los sentimientos.
me encanta esta página,
espero que este comentario halla ayudado a las hadas mudas y también a hacer que esta página sea mas vista.
gracias por hacerme pasar un lindo momento junto a tus cuentos.
saludos
yo, Tamy