Querida Campanita:
Nunca te lo dije personalmente, pero te admiro mucho, muchísimo. Sé que puedes escucharme cuando pienso en tí, y sé también que vos intentás responderme, pues fueron muchas las veces que he soñado con vos. En más de una ocasión me he sentado a intentar escribir esta carta que, sin éxito, intentaba embellecer con lindas palabras en tu honor. Ahora por fin abandoné todo prejuicio y dejó de importarme lo que podrías pensar sobre mí; lo único que necesito es que sepas lo tanto que te admiro, pues eres maravillosa, hermosa, inteligente. Pero a pesar de que tu belleza y tu inteligencia son inmensas, lo que más admiro de vos es tu inmensa bondad, sobre todo cuando le cedía ese polvo de tu alas a Peter.
No sé si alguna vez esta carta te llegue, o si podrás leerla, pero por lo menos mi corazón ya se siente más aliviado, y ya no tiene que cargar con el peso de ocultar que pienso en tí cada segundo de mi vida, y recuerdo cuando esa vez te vi sentada en uno de los sillones de casa leyendo uno de los libros ocre de mi biblioteca. Y al mirarme te asustaste y saliste volando por la ventana, aún con el libro en la mano. No pido que me lo devuelvas, te lo regalo. Pero me encantaría volver a verte personalmente, sólo para verte, para admirarte un rato más, para decirte que te adoro en silencio. Pero no sé si me atreveré a perturbarte con mi ronca voz, no sé si voy a animarme a interrumpir tu hermoso posar.
Me despido ahora, lo más afectuosamente posible, aunque debes entender que nunca fui bueno para las despedidas.
Con cariño: Yo, y nadie más que yo.
Etiquetas:campanilla, hada, hada campanilla
Hazte fan de Mi Nunca Jamás en Facebook!

wooow,
me encantas!