Aún no has convocado a las hadas? Qué esperas para hacerlo!!?
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Monthly Archives: Agosto 2007

Un poco de mi…

Bueno… este post me lo dedico a mí.

A modo de presentación tendría que decir mi nombre, que es lo que haría cualquier persona. Pero yo no lo voy a hacer.

Desde que tengo la web, recibí muchos e-mails preguntándo si yo tenía una máquina para controlar el tiempo, o si a mi me sobraba el tiempo, porque actualizo la web muy a menudo y los posts, generalmente, son extensos.
Y hoy voy a responder a esa pregunta que tanto me hacen. Leer la entrada completa.

Wallpapers de Mi Nunca Jamás!

Acá dejo unos Wallpapers editados por mí.  Las imágenes las encontré por ahí, pero les hice unos retoques, optimizándolas para éste sitio.

La verdad no se quién hizo las imágenes, sino dejaría los nombres. Y probablemente las contactaría para unirse a los niños perdidos de mi Nunca Jamás. :)
Los wallpapers son de 1024 x 768 en formato jpg.
Los quiero ver en sus computadoras!! ;-)
Leer la entrada completa.

Merlin

Algunos dicen que se trata de un druida, cuyo nombre originario era Myrdin ( o quizás Merlynn), y que los cuentos orales fueron adaptándolo hasta incorporarlo a la saga del rey Arturo como “Merlín”.

Aquí está la historia (por supuesto, relatada a grandes rasgos) del mago más poderoso y famoso de todos los tiempos.

Había una vez una hermosa doncella, hija de un noble, que vivía en un palacio, en el bosque.
Una noche, la princesa olvidó decir sus plegarias y se sumió en el mundo de los sueños sin protección alguna.

Ésta fue la oportunidad que aprovechó un demonio salido de los infiernos. Voló hasta la torre, donde se encontraba la recámara de la joven, y la secuestró rápidamente. Haciendo uso de sus alas de murciélago se perdió en la oscuridad de la noche.

Cuando salió el sol, el demonio huyó de regreso al infierno, y la pobre muchacha , que había sido violada por aquél, se internó aún más en el bosque, pues sabía que su honor había sido mancillado y ya no podía regresar nunca jamás a la casa de su padre.

Vagabundeó durante algunas horas hasta que encontró una cabaña abandonada a la que tomó por hogar. A los nueve meses nació un niño al que puso por nombre Merlín. El pequeño demostró desde su nacimiento, poseer habilidades mágicas extraordinarias.

La joven madre no comprendía lo que sucedía alrededor de su hijo, pues éste jugaba con los animales y las plantas y parecía entenderlos mejor que a ella misma. No lloraba ni era caprichoso y crecía a un ritmo muy acelerado. Read More »

Nicolás Flamel

Ese famoso alquimista francés es uno de los más conocidos. Nació aproximadamente en el año 1330, en la ciudad de Pontoise, Francia.

Su familia pertenecía a la clase media baja; otras fuentes mencionan que su familia era muy pobre. Sin embargo, pronto aprendió a leer y a escribir en su lengua natal y algo de latín gracias a un monasterio de monjes benedictos.

Comenzó a trabajar como escriba bajo las órdenes de Ámese Gobert, y luego de un tiempo consiguió un cargo en un bufete en que se desarrollo como jurado, abogado, escriban y librero. Este bufete que tenía como símbolo la flor de lis, estaba ubicado cerca de la iglesia Saint Jacques La Boucherie, de la que hoy sólo perdura la torre Saint Jacques. Allí se dedicó a llevar la contabilidad de pequeños comerciantes, redactar cartas y copiar manuscritos.

Una noche, un ángel se le apareció en sueños y le mostró un libro con tapas brillantes, como si fueran de cobre. Flamel estaba a punto de leerlo cuando se despertó. Alrededor del año 1357, entró un hombre en su despacho y le ofreció un libro encuadernado en cobre. Inmediatamente recordó el sueño que había tenido. Lo compró por la suma de dos florines.

Este famoso libro estaba firmado por un tal Abraham el Judío, y en su primera página se encontraba una maldición para todo aquel que se atreviera a leerlo sin ser sacerdote o escriba.
Nicolás Flamel se encontraba entre estos últimos, por lo cual comenzó a leer. Ahora se dice que el libro contenía tres cuadernillos de siete h ojas cada uno, es decir, un total de 21 páginas.

Durante muchos años intentó, con la ayuda de su esposa de nombre Pernelle (otros dicen que se llamaba Perrenelle), descifrar el manuscrito.
Rigurosamente, cada tarde, al volver del bufete, se sentaba a estudiarlo. Luego de mucho tiempo perdió las esperanzas y lo abandonó, aunque nunca lo sacaría ni de su mente ni de su corazón. Leer la entrada completa.

Tiempo

He aquí un poema de mi hermano, miren si no es un genio.

 

Tiempo…
¿Qué es Tiempo?
¿Sólo el tic-tac de unas agujas?
¿El suave y silencioso caminar de los números de un reloj digital?
¿El delicado e inaudible murmuro de los granos de arena que golpean contra el cristal?

Tiempo…

Tiempo es mucho más que eso.
Tiempo puede ser una necesidad.
Tiempo es una virtud, tal vez, de la naturaleza.
Lo cierto es que Tiempo es el correr de las acciones.
Tiempo podría ser la voracidad con que nos atacan la vejez y el cansancio.
Según la física, Tiempo es una fuerza.

Pero Tiempo es aún mucho más que eso.
Tiempo puede ser la desesperación de los hombres.
Porque después de todo, ¿no es el tiempo lo que nos preocupa siempre?

Sí, es eso, el tiempo…

Siempre molestos por lo corto que son los días y que no nos alcanza para realizar nuestras actividades.
Pero, ¿no será que nosotros tenemos más actividades que antes?
¿O que las hacemos más lentamente?
Tal vez nos estemos volviendo inútiles.

Completamente inútiles.
Pronto no seremos más que plantas,
o menos aún, no seremos más que rocas,
o simplemente nos limitaremos a ser.

Ser lo que sea, sólo ser.
Pero Tiempo no es algo malo, como todo lo que dije antes.
Lo cierto es que Tiempo es una ciudad,
una ciudad en lo más profundo de mi ser, en las vastas tierras de mi psiquis.
Una ciudad con una gran plaza en su interior.
Una ciudad de clima Alpino.
Una blanca ciudad, acariciada por las manos del invierno.
Tiempo es esa ciudad donde puedo sentarme al lado de un hogar, oyendo las historias que me cuenta el crepitar de las llamas.
Tiempo es donde puedo tomar un café caliente y escuchar las canciones que me canta el viento con su voz de barítono.

Tiempo es donde nunca crecer.
Tiempo es esa ciudad donde todo vive.
Todo puede ser allí;
Tiempo es como una fuente de la juventud.
Tiempo, esa ciudad con un gran cofre, un cofre dorado donde guardo, donde guardamos lo que nos identifica como niños,
como niños que somos o como niños que éramos, no interesa;
como niños, al fin.

En ese cofre yo elijo guardar los cuentos que me contaban cuando era menor, y los que imagino ahora que soy más grande.
Es donde guardo los textos que escribo o las canciones que canto, la música que compongo, los amigos de que me hago.
Deposito allí, también, todos los recuerdos buenos de mi infancia, y los malos también, pues son ellos también parte del niño que solía ser, y del niño que no me avergüenzo a mostrar aún hoy.
Ese niño que nunca dejó de existir, esa llama que arde con brillante intensidad cuando oigo un cuento de hadas acostado en mi cama, o veo los dibujitos animados en mi televisión, o juego con muñecos en mi jardín.
De hecho, aunque no parezca, Tiempo es ese lugar de mí donde no llega el dedo acusador de la vejez que todo arrasa.
Aunque suene repetitivo, Tiempo es ese lugar donde no llega el tiempo.
Tiempo es como Nunca Jamás para Peter Pan.
Sólo que este Nunca Jamás es mío, sólo mío.

Tiempo es Mi Nunca Jamás…

Joako!

Un dia mas

Hoy es un día más,
el sol salió e iluminó,
los colores a la vida, otra vez le dio,
esos colores que algún día añorarás.

Colores de la vida, que no se borran,
pero algunos se despintan,
al fin y al cabo son sólo tinta.
Y qué nos queda?
Siempre los guardamos en un cofre,
en mi caso en mi corazón de seda,
es pasión, emoción con frenesí,
poder decir que aprovechamos nuestra vida.

Nuestra vida algún día va a concluir,
y la única obligación es los sueños cumplir.
Concurrir a la reunión de emociones,
y dejar allí todas nuestras tenciones.

Tentaciones cotidianas nos obligan,
por favor dejemos que,
canciones olvidadas nos persigan.

Así, como un día más,
el más normal, terminó no siéndolo.
Tus emociones olvidarás,
y el destino de tu destino pasarás,
viéndolo, en blanco y negro,
como todo que se olvida…

Juanpa!

Colección de cuentos fantásticos ;-)

Colección de cuentos fantásticos recomendados!

Para todos los que recuerdan y añoran su infancia.

Aquí vienen… Leer la entrada completa.

El gaitero y el Leprechaun

Hace ya tanto tiempo que la memoria se niega a reconocerlo, vivía en el pueblo de Dunmore, en el condado de Galway, Irlanda, un hombre bastante falto de luces que, a pesar de su absorvente aficióna la música y de ser un gaitero medianamente bueno, en su vida había sido capaz de aprender otra tonada musical que no fuera “An róghiara dubh”. Sin embargo, con ella solía hacerse de algunas monedas de los parroquianos de las tabernas, que se divertían con sus patéticos pasos de baile y las intencionadas palabras de la canción.

Una noche en que el gaitero regresaba a su morada, después de haber interpretado media docena de veces su única canción en su taberna preferida, llamada “An derugrâniâ” (las bellotas), la consabida carga de buen whisky irlandés en sus entrañas hizo que, al cruzar por el cementerio, quizás un poco inseguro por el entorno, presionara el fuelle de la gaita y comenzara a tocar por séptima vez la única canción que conocía.

Pero sus temores demostraron no ser infundados; apenas había recorrido la mitad del trayecto, cuando un leprechaun, surgió de entre las raíces de un enorme roble, cayó sobre él y lo derribó, de tal modo que Swenû -que tal era el apodo del gaitero- quedó debajo del duende, que lo sujetaba fuertemente el cuello, apretando la gaita, que emitía un sonido quejumbroso.

-¡Malhadado seas, duende asqueroso; déjame ir a mi casa! Tengo cuatro monedas de diez peniques para entregarle a mi pobre madre, que las necesita para comprar tabaco en polvo.
-Si haces lo que yo te digo, no necesitarás preocuparte por tu madre -dijo el leprechaun-. Ahora vamos a irnos de aquí, y si no te mantienes bien aferrado te caeras y te romperas todos los huesos de tu cuerpo, y también se romperá la gaita, y eso será lo peor. Mientras volamos, toca el “Oinowirî” para mi.
-¡Es que no la sé!
-¡No me importa si la sabes o no! -gritó el leprechaun-; tú toca y no te preocupes de lo demás.

El gaitero, atemorizado, llenó de aire la bolsa y comenzó a tocar aunque sin saber muy bien qué hacer con sus dedos; sin embargo, mientras transcurrían los minutos, la música brotaba con tanta fluidez que él mismo se encontraba embelesado.

-¡Pues si que habías resultado un buen maestro de música -dijo entonces al leprechaun-! Pero dime, ¿a dónde nos dirigimos?
-Esta noche hay una importante fiesta en el castillo de la reina Lean Banshee, en la cima de Chroagh Patrick- le informó el leprechaun-, y quiero que toques en ella; te doy mi palabra que volverás a casa bien recompensado por tus molestias.
-¡Caramba! Si va a resultar que, al final me vas a ahorrar un viaje -dijo el gaitero-, porque resulta que el padre Arragh me puso como penitencia una ida a Chroagh Patrick por haberle robado su ganso blanco preferido el día de Beltayne.

Ya en buena connivencia, ambos viajaron juntos, con la rapidez de un relámpago, a través montes, marismas y llanuras, hasta llegar a la cima de Chroagh Patrick; una vez frente al castillo de la reina Banshee, el leprechaun golpeó tres veces con sus nudillos, y el gran portón se abrió, franqueándoles el paso hacia una gran habitación. Allí, Swenû vio una enorme mesa de roble, con cientos de ancianas sentadas alrededor; una de ellas, con un porte real que la distinguía de las demás, se levantó de su sitial y dijo:
-Que tengas mil bienvenidas, leprechaun na Samhain. ¿Quién es el invitado que has traído contigo?
-Pués ni más ni menos, que el mejor gaitero de Erín -contestó el duende.

Al escuchar esto, una de las ancianas dio un golpe en la mesa, con lo cual se abrió una puerta en una de las paredes y de ella surgió, ante el estupor del gaitero, ¡el mismo ganso blanco que él había robado al padre Arragh para la fiesta de Beltayne!
-¡Por mi alma! -exclamó Swenû-. Pero si mi madre y yo mismo nos comimos hasta el último hueso de esa ave; sólo dejamos un muslo, que mi madre le dio a Moyrua (la pelirroja Mary), y que fue el causante de que el padre Arragh se enterara de que yo había robado su ganso.

El ganso demostrando estar más vivo de lo que el gaitero pensaba, retiró los platos y limpió la mesa, y entonces el leprechaun dijo:
-Toca algo de música para estas agradables damas.

La velada transcurrió sin otros incidentes, con Swenû tocando y cantando canciones que jamás había aprendido en su vida, y las ancianas damas bailando hasta que ya no pudieron dar un paso. Entonces el leprechaun dijo que había que pagar al gaitero, y todas y cada una de las Banshees depositaron una moneda de oro en su bolsa.

-¡Por los dientes de San Patricio! -exclamó Swenû-. ¡Soy más rico que el hijo de un rey!
-Ven conmigo -le dijo el leprechaun-, y yo te regresaré a tu casa.

Pero en ese instante, cuando el gaitero estaba a punto de subir a las espaldas del leprechaun, el ganso que había atendido el servicio de la mesa (el mismo que él pensaba haberse comido en la fiesta de Beltayne) se acercó a él y le entregó una gaita nueva. Luego él y el leprechaun se marcharon y, al llegar a Dunmore, el duende dejó al gaitero sobre el pequeño puente y le dijo que regresara a su casa agregando:
-Ahora, además de algunas monedas de oro, tienes dos cosas más: ciall agus eól (conocimientos de música) y muchas canciones nuevas; aprovéchalas.

Contento como unas pascuas Swenû corrió hasta su casa, abrió la puerta y llamó a su madre a gritos:
-¡Déjame entrar; tengo una fortuna en mi bolso y soy el mejor gaitero de Erín!
-Como de costumbre, estás borracho -contestó la madre-.
-Pues verás que no -alegó Swenû-. Da la casualidad de que, en esta ocasión, ni una gota ha pasado por mi garguero.

La mujer abrió la puerta del dormitorio y él le dio las monedas de oro. A continuación le dijo, exultante:
-Ahora espera a escuchar la música que voy a interpretar para ti.

Acunó la nueva gaita bajo su brazo y comenzó a soplar, pero, en lugar de música, se escuchó una terrible barahúnda, como si todos los gansos y patos de Irlanda estuvieran gritando al mismo tiempo. El horrible sonido despertó a los vecinos que comenzaron a reclamarle silencio y a burlarse de él, cuando descubrieron que el alboroto procedía de su propia gaita.

Desesperado, cambió la nueva gaita por la vieja, y de ella surgió una melodía maravillosa que calmó como por arte de magia el enojo de sus vecinos, y cuando se hubieron socegado les contó con detalles todo lo sucedido aquella noche.

Al día siguiente Swenû fue a ver al padre Arragh y le contó su historia con el leprechaun, pero el cura se negó terminantemente a aceptar una sola palabra de su relato, hasta que comenzó a tocar la gaita y los chillidos de gansos y patos amenazaron con dejarlos sordos a ambos.
-¡Vete de mi vista, ladrón de gansos! ¡No te conformas con comerte mi ave, sino que también quieres burlarte de mí!.

Pero el gaitero no le hizo el menor caso, y tomó su gaita vieja, para demostrarle al párroco que su relato era verídico; y en cuanto comenzó a tocar su antiguo instrumento, sonó una música maravillosa y, desde aquel día hasta que su brazo ya no tuvo fuerzas para presionar el odre de la gaita, nunca hubo en ningún condado de Erín un músico tan solicitado como Swenû, El Gaitero.

E-book feérico

Tengo pensado hacer un e-book con una gran colección de historias del mundo feérico. Pero preciso el apoyo de la comunidad.

Creen que pueda llevar a cabo este proyecto?

Espero su opinión!

Los Gnomos de Cova da Serpe

Según cuentan las antiguas leyendas gallegas, cuando la Serra da Cova da Serpe, en la región de la Coruña, se cubre de nieve, los lobos arrojados de sus cubiles por el hambre y el frío, bajan en manadas por los paldeos, y más de una vez se los ha oído aullar en coros pavorosos, no sólo en los caminos, aterrando a los viajeros, sino hasta en las calles mismas de los pueblos, donde los habitantes se encierran en sus casas a cal y canto. Pero no son precisamente los lobos los merodeadores más terribles de la Cova da Serpe; en sus riscos superiores, en las cimas desoladas y sus cuevas interminables, pululan unos espíritus diabólicos que por las noches bajan en enjambres por las laderas, juegan en las aguas de las fuentes y arroyos y se hamacan en las ramas de los arboles desnudos.

Leer la entrada completa.