Cuentos de hadas

Abril 10th, 2009

Un cuento de hadas es una historia con personajes folclóricos tales como hadas, duendes, elfos, troles, gigantes y otros. El cuento de hadas es un subgénero dentro del cuento. Estas historias involucran con frecuencia a príncipes y princesas, y las versiones modernas suelen tener un final feliz y una moraleja. En las culturas donde los demonios y brujas se perciben como seres reales, los cuentos de hadas pueden fundirse en la narrativa legendaria, donde el narrador y los oyentes consideran que el contexto tiene un trasfondo histórico. Sin embargo, y a diferencia de las leyendas y épicas, los cuentos de hadas no suelen contener más que referencias superficiales a la religión y a lugares, personas y sucesos reales. Aunque estas alusiones son con frecuencia críticas al comprender los orígenes de estas evocadoras historias.

Mucha gente, incluyendo a Angela Carter en su introducción al Virago Book of Fairy Tales, ha señalado que una buena parte de los cuentos de hadas no incluyen hadas en absoluto. Esto se debe en parte a que el término «cuentos de hadas» procede de la expresión francesa contes de fée, que fue usada por vez primera en la colección de Madame D’Aulnoy en 1697. Como Stith Thompson y la propia Carter señala, los animales parlantes y la presencia de magia parecen ser más comunes a los cuentos de hadas que las propias hadas.

Algunos folcloristas prefieren el uso de término alemán Märchen para referirse a los cuentos de hadas, una práctica respaldada por la definición de Stith Thompson en su edición de 1977 de The Folktale: «Una historia de cierta extensión que incluye una sucesión de motivos o episodios. Se sitúa en una mundo irreal sin localización ni criaturas definitivas y lleno de maravillas. En esta tierra de nunca jamás los humildes héroes matan a sus adversarios, heredan reinos y se casan con princesas.» (Thompson, 8)

PREPARATE A VOTAR – Nueva encuesta

Marzo 19th, 2009

Hola a todos los niños perdidos que nos visitan!

He publicado una nueva encuesta, que se encuentra a la derecha, en el menú.

La encuesta es muy obvia, cómo mejorar el contenido de este sitio… ¿Con más imágenes, con más cuentos? o ¿quizás añadiendo una funcionalidad de foro para el debate entre todos los niños perdidos?

Recuerda, la decisión está en ti.

Apurate a votar!

Libertad

Marzo 6th, 2009

- Oh, Campanilla, ¿por qué estás tan callada?
- No estoy callada, Principito. Sólo estoy escuchando la libertad…
- ¿La libertad?
- Sí…
- ¿Y cómo es eso?
- Mira… Tan sólo escucha como murmuran los árboles, riéndonos de nosotros que creemos ser libres porque podemos caminar, movernos y volar. Escúchalos…
Ellos son quienes realmente son libres. No nosotros.
- Pero entonces no escuchas la libertad, Campanilla, escuchas el murmullo de los árboles.
- No, escucha más atentamente todavía, y podrás oir a Libertad susurrarles al oído a los árboles que no digan nada. Que nos dejen con la ilusión de ser libres.
- ¡Tienes razón Campanilla, puedo oirla! ¡Puedo oir la libertad!
- Suficiente, Principito, no la sigas escuchando…
- Pero, siempre quise ser libre. ¡Quiero saber más sobre ella!
- No, por favor, detente. ¡Acompáñame al río, quiero que nademos juntos!
- Espera Campanilla, sólo un minuto más. Quiero saber qué dice la libertad sobre nosotros…

- ¿Oíste lo mismo que yo, Campanilla?
- Sí, ya lo había oído antes. Y no quise derrumbar tu ilusión. ¡Ay, Principito! ¿Cuándo aprenderás que la libertad no existe?
- ¿Cómo? ¿Pero entonces que escuchaba?
- No era Libertad. Libertad no existe. Sólo es una ilusión, de la que vivimos aferrados. Y esa ilusión nos mantiene siempre pendientes de ella, y así es como desaparece Libertad.
- Campanilla, me estás mareando…
- Quien tu crees que se llama Libertad, en realidad se llama Condena. Y es la condena a ser preso de ella…

Las estrellas del cielo

Febrero 21st, 2009

Hubo una vez, hace mucho, mucho, mucho tiempo, una niña que soñaba con alcanzar las estrellas, es decir, tocarlas con sus manos.
En las noches claras sin luna, asomada a la ventana de su dormitorio, las admiraba en silencio pensando qué es lo que se sentiría teniendo una entre las manos.
Así las cosas, cierta noche de estío, la niña llegó a la conclusión de que debía tocar por lo menos una o dos y para ello tenía que ponerse en camino hasta llegar a ellas.
Dicho y hecho, saltó por la ventana y empezó a andar, y anda que te andarás llegó a un viejo molino cuya rueda chirriaba escandalosamente.
Dándole las buenas noches, la niña le pregunto si la rueda sabía como podría jugar con las lejanas estrellas pues para eso había emprendido la caminata.
La rueda le respondió que las encontraría bañándose en el estanque cercano donde por la noche brillaban hasta el punto de no dejarla dormir con su resplandor.
La niña saltó al estanque pero por más que nadó, e incluso buceó, le fue imposible encontrarlas. Muy decepcionada se lo dijo después a la rueda de molino, que vieja y gruñona, repuso:

-No me extraña, has removido tanto el agua que las has asustado y se han ido.
Entonces la niña, desilusionada, prosiguió su camino.
Anda que te  andarás, llegó a un verde prado en el que se sentó a descansar, dándose cuenta entonces de que el prado pertenecía a las hadas y a los elfos que lo llenaban por doquier corriendo, volando o bien danzando sobre el pasto.
Saludándolas muy educadamente la niña les preguntó si habían visto estrellas por allí ya que tenía mucho interés en alcanzar alguna.
Las hadas le replicaron que sí, que relucían todas las noches entre los tallos de la hierba. Dijeron:
-Ven a danzar en nuestra compañía y encontrarás todas las estrellas que desees.
Mas aunque la niña bailó con ellas en su alegre corro, no halló ninguna estrella, y dejándose caer agotada al suelo, lloró dirigiéndose a las hadas que la rodeaban en círculo:
-Por más que lo intento no lo consigo. Si no me ayudáis nunca podré jugar con las estrellas.
Las hadas hablaron bajito entre si, y finalmente una se acerco a la llorosa criatura para aconsejarla:
-Que tu ánimo no desmaye; si lo deseas puedes conseguirlo, todo es cuestión de voluntad. Ves camino adelante y cuando encuentres a Cuatro Patas, que te lleve hasta Sin Patas y entonces le ruegas a Sin Patas que te conduzca hasta la Escalera sin escalones por la que debes subir.

Muy contenta la niña partió con ánimo ligero llegando finalmente a donde estaba un caballo atado a un árbol.
-Buenas noches –saludó por tercera vez-, deseo tocar las estrellas del cielo y he caminado tanto, tanto, que me duele todo el cuerpo, ¿serías tan amable que me permitieses montar en tu lomo?
El caballo le dijo entonces que él no entendía de estrellas y que su misión consistía en obedecer a las hadas.
-Ellas me han hablado de ti y me han aconsejado que le diga a Cuatro Patas que me conduzca hasta Sin Patas.
-Pues mira por donde yo soy Cuatro Patas, sube a mi lomo y partiremos.
Y anda que te andarás, o, mejor dicho, cabalga que te cabalgarás, abandonaron el bosque llegando a la orilla del mar.
El caballo se despidió, ya había cumplido su misión, y la niña prosiguió su marcha bordeando la orilla del mar y se decía qué más podía pasar ahora y a quién encontraría que se llamara Sin Patas, y, cuanto menos lo esperaba, un pez enorme como ella nunca había creído que existieran, asomó la cabeza entre la espuma de las olas.
-Buenas noches –saludó la niña al pez-. Me gustaría tocar las estrellas con la mano, ¿puedes ayudarme a conseguirlo?
-No lo sé; si no me traes el permiso de las hadas no podré ayudarte –le contestó el pez.
-Pues lo tengo, y para que veas te trasmitiré el mensaje: debía encontrar a Cuatro Patas que me conduciría a Sin Patas y éste hasta la Escalera sin escalones.
-Esto es otra cosa –exclamó el pez-, venga, súbete a mi lomo y procura no caerte.

Navegaron, navegaron y navegaron precedidos por una estela dorada que se dirigía hacia el lejano horizonte, allá donde el mar y el firmamento se encuentran.
Entonces la niña vislumbró un bellísimo Arco Iris que saliendo del mar llegaba hasta el cielo brillando en todo su esplendor y colorido.
Por fin alcanzaron el inicio del Arco Iris y la niña descubrió que se trataba de un camino amplio y lleno de luz, que subía hacia la bóveda celeste, y en lontananza, la chiquilla apercibió unas minúscula lucecillas que daban la impresión de bailar.
-Hasta aquí hemos llegado –informó el pez-. Esa es la Escalera sin escalones. Ves con cuidado al subir, si es que puedes. Piensa que esta escalera nunca se hizo para los piececitos de las niñas.
En cuanto la pequeña saltó del lomo de Sin Patas, éste desapareció en el mar.
La niña ascendió por el Arco Iris, tarea, por otra parte, nada sencilla, pues a cada escalón que subía le daba la sensación de bajar dos. Y aunque ascendió hasta que el mar quedó muy lejos, las estrellas seguían encontrándose remotas.
Pero ella se dijo ya que era muy animosa:
-No voy a echarme atrás; si he llegado hasta aquí no voy a volver sobre mis pasos.
Así que ascendió y ascendió, encontrando que el aire por momentos se volvía muy, muy frío, mas el firmamento brillaba intensamente, tanto que se dio cuenta de que estaba ya cerca de las estrellas.
-¡Lo estoy consiguiendo! –gritó.
Y sin vacilar llegó repentinamente al final del Arco Iris. En torno suyo, mirase por donde mirase, las estrellas daban vueltas y bailaban. Era una danza que tan pronto subía como bajaba, igual que las hojas cuando las mueve el viento, y giraban a su alrededor lo mismo que un torbellino, entre los destellos de miles de colores.
-Finalmente las alcancé –se dijo-. En toda mi vida había contemplado algo tan bonito.

Entonces se dio cuenta de que estaba helada y al mirar en dirección a sus pies entre las sombras, le fue imposible ver la Tierra.
La pequeña tembló de miedo.
-Pero no me marcharé sin antes acariciar una estrella– y así diciendo con decisión se puso en puntas de pie extendiendo los brazos tanto como le fue posible. Y ya estaba próxima a lograr su empeño, cuando, el paso raudo de una estrella la sorprendió hasta el punto que le hizo perder el equilibrio y hybdirse en el vacío.
Fue cayendo, cayendo, cayendo, Arco Iris abajo y más iba bajando más templado era el aire y más somnolienta se sentía, y entre bostezos y suspiros quedóse profundamente dormida.
Al despertar se encontró de nuevo en su camita. Lucía el sol en la ventana y las aves mañaneras cantaban en los árboles y entre las flores del jardín.
-¿De veras estuve entre las estrellas y las toqué, o no ha sido más que un sueño?
Inesperadamente notó algo en la palma de su mano, y cuando la extendió, el brillo de una luz centelleó para desvanecerse enseguida.

La niña, muy feliz, pudo darse cuenta en ese momento de que no se engañaba; aquel era el polvo de las estrellas y ella las había tocado con sus manos, no se trataba de un sueño.

Melodías nocturnas

Febrero 17th, 2009

¡Hola a todos!

Después de un tiempo buscando la razón del silenciamiento del bosque, descubrí que no era un silenciamiento, sino un cambio de ciclo horario.

Las hadas cantan por la noche junto a las luciérnagas que alumbran como fugaces destellos en la oscuridad, retratando a las estrellas que guían el ritmo de la música.

El aroma fuerte a pino. Los robles que acaparan mucho espacio en los bosques, y dejan que los pájaros construyan sus nidos en sus ramas.
El bosque sigue igual que antes, pero la actividad se ve de noche ahora.

El silencio de los bosques

Enero 26th, 2009

Hace un par de días ya que no escribo. Pero no os penséis que es por vago, o descuidado.

Es que desde hace un mes aproximadamente que vengo notando que los bosques se han silenciado, podría decir, casi por completo. Los pájaros no cantan por la mañana, las hadas dejaron de cantar, prácticamente nada alegra Nunca Jamás.

Ya no se escuchan las melodías que solían acompañar los hermosos amaneceres que se podían apreciar.

No me pregunten que sucede… ¡porque no lo sé!

Quizás se han ido de vacaciones las hadas. O sólo se olvidaron de cantar…

La Serpiente Blanca

Diciembre 24th, 2008

Hace mucho tiempo vivía un rey, famoso en todo el país por su sabiduría. Nada le era oculto; y parecía que por el aire le llegaban las noticias de las cosas más desconocidas  y secretas. Pero tenía una extraña  costumbre. Todos los días, después de la cena, cuando la mesa había sido retirada y cuando nadie se hallaba presente, un criado de confianza le servía un plato más. Estaba tapado, y ni siquiera el criado sabía lo que contenía, pues el Rey no lo descubría ni lo comía hasta encontrarse completamente solo.

Las cosas siguieron así durante mucho tiempo, hasta que un día al criado que retiraba el plato, le entró una curiosidad irresistible, y después de retirar el plato, lo llevó a su propia habitación. Cerró la puerta con todo cuidado, levantó la tapadera y vio que en la bandeja yacía una serpiente blanca. No pudo resistir el antojo de probarla, cortó un pedacito y se lo llevó a la boca.
Apenas lo hubo tocado con la lengua, cuando oyó un extraño susurro de suaves voces que venían de afuera de la ventana. Él fue y escuchó con detenimiento, y observó que eran gorriones que hablaban entre sí, contándose mil cosas que vieran en los campos y bosques. Al comer aquel pedacito de serpiente había recibido el don de entender el lenguaje de los animales. Read the rest of this entry »

El Agua de la Vida

Diciembre 24th, 2008

Había una vez un rey que tuvo una enfermedad, y nadie creía que podría sobrevivir contra ella. Él tenía tres hijos quienes se preocuparon mucho al saber de su enfermedad, y bajaron a los jardines del palacio a lamentarse. Allí encontraron a un anciano que les preguntó la causa de su angustia. Ellos le dijeron que su padre estaba tan enfermo que pronto moriría, ya que no se sabía de nada que lo pudiera curar. Entonces el anciano les dijo:

-”Yo sí sé de un remedio, y es el agua de la vida. Sí el toma de ella, se curará, sólo que es muy difícil de encontrar.”-

El hijo mayor dijo:

-”Yo iré a buscarla.”-

Y fue donde el padre enfermo a rogarle que le dejara ir en busca del agua de la vida, pues era lo único que podría salvarle. Read the rest of this entry »

De perlas, diamantes y fantasía

Diciembre 24th, 2008

Érase una vez una viuda que tenía 2 hijas. La mayor se parecia a la madre en todo, tanto fisicamente como en la forma de ser, quien veia a la madre veia a la hija. Las 2 eran muy antipaticas y soberbias, a tal punto que nadie queria estar cerca de ellas, ni vivir junto a ellas.

La mas joven por el contrario, tenia una dulzura increible, y por la bondad del corazon era el retrato de su padre y era de una belleza incomparable que era dificil encontrar otra joven tan bella como. Naturalmente, como todos aman a sus semejantes, la madre tenia predilección por la mayor y sentia por la menor una adversion y repugnancia espantosa. Le hacia comer en la cocina, y todos los quehaceres de la casa le tocaban a ella. Aparte de todo, esta pobre niña debia dar 2 viajes a una fuente distante, de mas de 2 kilometros a buscar agua y traer un gran cantaro lleno.

Un dia mientras estaba en la fuente llenando su cántaro, se le acerca una pobre vieja, quién le rogó que le diera agua de beber. “Pero claro, abuelita, con mucho gusto.” -respondió la niña-, “espere que le llene la jarra”. Inmediatamente la limpio, la llenocon agua fresca y se la presentó, sosteniéndola en sus propias manos para que bebiera cómodamente y hasta saciarse. Cuando hubo bebido, la viejita le dijo: “Eres tan buena, y tan bella que por esto no puedo hacer menos que darte un regalo”. Aquella era un hada que había tomado la forma de una vieja campesina para ver hasta donde llegaba la bondad de la jovencita. Y continuó.”Te doy por regalo que por cada palabra que sale de tu boca brotará o una flor o una piedra preciosa”.

La muchacha regresó a la casa con el cántaro lleno, algunos minutos más tarde; la madre estaba hecha una furia por el minúsculo retardo. “Mamá, ten paciencia, te pido perdón” dijo la hija toda humilde, y en tanto hablaba le salieron de la boca dos rosas, dos perlas y dos diamantes enormes. “Pero qué sucede aquí!!” dijo la madre estupefacta, “me equivoco o estás escupiendo perlas y diamantes!… Oh pero cómo, hija mía? …”

Era la primera vez en toda su vida que la llamaba así y en tono afectuoso. La niña contó ingenuamente todo lo que le había sucedido en la fuente; y mientras hablaba , brotaban los rubíes, topacios de sus labios. “Oh, qué fortuna!”, dice la madre, “necesito enviar también a esta otra niña.

Mira, Cecchina, mira lo que sale de la boca de tu hermana cuando habla. Te gustaría tener también a ti este don?… Es necesario que solamente vayas a la fuente de agua y si una viejita te pide agua, dásela con mucha amabilidad.” “¡No faltaba más, ir a la fuente ahora!” reclamó la otra. “¡Te digo que vayas ahora mismo!” Gritó la mamá.

Salió corriendo la muchacha, llevando consigo la más bella jarra de plata que había en la casa. … Apenas había llegado a la fuente, apareció a una gran señora, vestida magníficamente, que le pide un poco de agua. Era la misma hada que había aparecido a su hermana; pero había tomado el aspecto y vestuario de una princesa, para ver hasta dónde llegaba la malacrianza de esa joven. “¡Pero claro” dice la soberbia, “que he venido aquí para darle de beber a usted! …¡Seguro!…Para darle de beber a usted y no a otra persona!…Un momento, si tiene sed, la fuente está ahí!” “Tienes muy poca educación, muchacha…” dijo el hada sin inmutarse “Ya que eres tan maleducada te doy por regalo , que por cada palabra pronunciada saldrán de tu boca una rana o una serpiente”.

Apenas la vio la madre a lo lejos, que le grita a plena voz: “¿Como te fue, Cecchina?” “¡No me molestes mamá!, replicó la muchacha; e inmediatamente escupió dos víboras y dos ranas Oh Dios, que veo!… la culpa debe ser toda de tu hermana!, me las pagará!” Y se movió para pegarle. Aquella pobre joven huyó del rencor y fue a refugiarse en el bosque cercano.

El hijo del Rey que regresaba de la caza la encontró en un sendero , y viéndola tan hermosa, le preguntó qué hacía en ese lugar tan sola, y porqué lloraba tanto. “Mi madre me ha sacado de la casa y me quería golpear” Respondió la joven. El hijo del Rey quien vio salir de aquella boca cinco o seis perlas y otros tantos brillantes, le rogó que le contara cómo era posible algo tan maravilloso. Y la muchacha le contó toda la historia de lo que le había sucedido.

El príncipe real se enamoro de inmediato de ella, y considerando que el don del hada era mas valioso que cualquier dote que ninguna de las damas del reino podrían tener, la llevo sin chistar a palacio y se casó con ella. La otra hermana, mientras tanto se hizo odiar por todos de tal manera, que su misma madre la sacó de la casa; y la desgraciada joven después de tratar de convencer a muchos de que la recibieran, todo en vano; se fue a morir al fin del bosque.

Moraleja: La cortesía que las almas buenas tienen, a veces cuestan penas y tristezas; pero tarde o temprano la virtud resplandece y cuando menos se espere obtiene su recompensa.

Dibujos de Peter Pan

Diciembre 2nd, 2008

Hoy les dejo unos dibujitos de Peter Pan para imprimir y colorear.

Por favor, quiero que los imprimas y se los regales a tu hermanito/a y pídele que los coloree :)

peter pan wendy john michael 01 Dibujos de Peter Pan

Aquí otros cuatro ;) Read the rest of this entry »